En un acto histórico de justicia transicional en el municipio de La Paz, Cesar, antiguos mandos del Bloque Caribe de las extintas Farc-EP admitieron su responsabilidad en crímenes de guerra. Durante la audiencia convocada por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), cinco excomandantes comparecieron para aportar verdad sobre secuestros y asesinatos que marcaron a la región.
El momento de mayor impacto fue el reconocimiento del secuestro y asesinato de Consuelo Araújo Noguera. El excomandante Luis Alejandro Cuadros admitió públicamente que una unidad bajo su mando ejecutó el rapto de ‘La Cacica’ en 2001, hecho que derivó en su trágica muerte. Este testimonio es clave para la reconstrucción de la verdad que las víctimas en el Cesar han reclamado por décadas.
Crímenes del Bloque Caribe: de «pescas milagrosas» a lesa humanidad
La JEP centró la diligencia en los delitos cometidos en Cesar, Magdalena y La Guajira. Según el tribunal, el Bloque Caribe utilizó retenes ilegales, conocidos como “pescas milagrosas”, para financiar su estructura mediante la toma de rehenes. Estos hechos han sido tipificados como delitos de lesa humanidad, incluyendo tortura y desaparición forzada.
Debido a la gravedad de las conductas, la JEP imputó cargos que no son sujetos de amnistía. Los comparecientes deben continuar aportando verdad plena y detallada para acceder a las sanciones propias del sistema transicional; de lo contrario, el proceso podría derivar en juicios ordinarios con penas de hasta 20 años de cárcel.
Hacia una reparación real para las víctimas
La audiencia en La Paz no solo buscó la confesión de los victimarios, sino también la dignificación de los afectados. El reconocimiento en el caso de Consuelo Araújo Noguera y otros civiles secuestrados permite avanzar en las sanciones que buscan reparar el daño causado al tejido social del Caribe colombiano. El proceso continúa bajo la lupa de los organismos internacionales y las asociaciones de víctimas.