La comunidad del sector Tierra Prometida, ubicado en el sur de Valledupar, protagonizó una fuerte jornada de protestas este lunes debido a las constantes fallas en el suministro eléctrico. Durante varias horas, los habitantes bloquearon la avenida principal utilizando troncos y llantas incendiadas. La exigencia principal de los manifestantes es una solución inmediata a los cortes de luz que han dejado a oscuras a numerosas familias del sector.
La situación requirió la intervención de la Policía Metropolitana y del secretario de Gobierno municipal, Félix Valera Ibáñez, quien actuó como mediador. Los residentes de las manzanas 5 y 6 expresaron su frustración, señalando que llevan varios días sin el servicio básico. En redes sociales circularon imágenes de un transformador averiado, evidencia clara de la sobrecarga del sistema que impide la llegada de energía de forma regular a las viviendas.
El balance financiero de Afinia en el sector
Ante la crisis, la empresa Afinia, responsable del servicio de energía, emitió un comunicado detallando las razones del conflicto. Según la compañía, el problema técnico está estrechamente ligado a un fenómeno de morosidad crónica. Las 116 viviendas afectadas generan un consumo mensual cercano a los 38 millones de pesos, pero el comportamiento comercial es crítico: solo 10 usuarios cumplen con sus pagos de manera oportuna.
Esta situación ha derivado en una deuda acumulada que supera los 1.300 millones de pesos. Afinia subrayó que esta cartera pendiente dificulta las inversiones necesarias para normalizar la infraestructura. Además, advirtieron que la inestabilidad del sistema y las conexiones irregulares representan un alto riesgo de incendios, poniendo en peligro la seguridad física de los propios habitantes del barrio.
Diálogo sin acuerdos definitivos
A pesar de que se han promovido espacios de diálogo orientados a construir acuerdos de pago, la empresa asegura que no ha sido posible concretar una normalización integral. Afinia busca que la comunidad reconozca tanto el consumo corriente como la deuda histórica para proceder con la reposición definitiva de los equipos dañados.
Por ahora, los habitantes de Tierra Prometida mantienen su postura de exigencia, mientras la infraestructura eléctrica sigue colapsada. Este caso refleja la compleja realidad de las fallas en el suministro eléctrico en zonas vulnerables, donde la falta de pago y la obsolescencia técnica generan un ciclo de inestabilidad difícil de romper sin una intervención social y financiera profunda.