El Concejo de Valledupar estudia una propuesta para promover el uso de inteligencia artificial en las instituciones educativas oficiales. Mientras algunos ciudadanos defienden sus beneficios, otros advierten sobre sus posibles efectos en la lectura y el pensamiento crítico.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de muchos estudiantes. Basta escribir una pregunta en una aplicación para obtener explicaciones, resolver ejercicios o elaborar textos en cuestión de segundos. Sin embargo, su llegada a los salones de clase plantea un interrogante: ¿están aprendiendo los jóvenes o simplemente encontrando respuestas sin comprenderlas?
Esta discusión llegó al Concejo de Valledupar, donde se estudia una iniciativa para promover el uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) en los colegios públicos de la ciudad y sus corregimientos.
La propuesta ha despertado posiciones encontradas entre concejales, docentes y ciudadanos. Aunque existe reconocimiento sobre las posibilidades educativas de la tecnología, también hay inquietudes por sus consecuencias en la formación académica de niños y adolescentes.
¿Qué propone el proyecto de inteligencia artificial en Valledupar?
La iniciativa está contemplada en el proyecto de acuerdo 024 del 2 de octubre de 2026, presentado por el concejal Jesús Alberto Perpiñán Cárdenas.
Su propósito es impulsar la implementación de inteligencia artificial en las instituciones educativas oficiales del municipio, tanto en actividades pedagógicas como administrativas.
El planteamiento contempla establecer orientaciones para que esta tecnología pueda utilizarse bajo principios de seguridad, inclusión, responsabilidad y protección de la información.
De acuerdo con el registro oficial del Concejo de Valledupar, la propuesta fue socializada el 14 de octubre y continúa en trámite. Por lo tanto, todavía no constituye una política municipal aprobada.
El riesgo de que los estudiantes dejen de pensar por sí mismos
Uno de los principales cuestionamientos proviene del concejal Jorge Luis Arzuaga, quien ha expresado preocupación por una incorporación de estas herramientas sin evaluar suficientemente sus consecuencias educativas.
Su postura se centra en la necesidad de proteger habilidades fundamentales, como la comprensión lectora, la investigación, el razonamiento y la construcción de criterios propios.
El debate no consiste únicamente en permitir o impedir el acceso a nuevas tecnologías. También plantea si los estudiantes cuentan con la preparación necesaria para distinguir una respuesta correcta de una información incompleta o equivocada.
Por ejemplo, un alumno puede utilizar una aplicación para solucionar una operación matemática. Pero obtener el resultado no significa necesariamente que haya comprendido cómo realizar el procedimiento.
Este escenario obliga a preguntarse qué papel deberían cumplir los docentes al momento de orientar el uso de inteligencia artificial en las aulas.
Ciudadanos de Valledupar opinan sobre la inteligencia artificial en los colegios
La controversia también llegó al programa Al Ruedo, de Radio Guatapurí, donde varios ciudadanos compartieron sus opiniones sobre la propuesta.
Entre las voces favorables estuvo Gina Díaz, quien considera importante preparar a los estudiantes para una realidad en la que las herramientas digitales tendrán cada vez mayor presencia.
Su planteamiento apunta a enseñarles a utilizar estos recursos de manera responsable, sin abandonar el desarrollo del pensamiento crítico.
Giovanni Becerra, estudiante de la Universidad Popular del Cesar y tutor de matemáticas, expresó una preocupación relacionada con el uso que algunos jóvenes hacen de estas aplicaciones.
A su juicio, el problema aparece cuando los estudiantes se acostumbran a reproducir resultados automáticamente, sin comprobar su validez ni comprender los procedimientos.
Por otra parte, Lesmi Centeno manifestó sus reservas frente a una implementación que pueda debilitar el proceso mediante el cual los niños construyen conocimientos y desarrollan habilidades intelectuales.
Las intervenciones evidencian que las opiniones no se dividen simplemente entre quienes aceptan o rechazan la tecnología. También existen diferencias sobre cómo, cuándo y con qué acompañamiento debería utilizarse.
¿Qué pasará con la lectura, la investigación y los profesores?
Una de las inquietudes más frecuentes está relacionada con la posibilidad de que los estudiantes sustituyan actividades tradicionales de aprendizaje por respuestas generadas automáticamente.
Leer un libro, desarrollar un problema matemático o investigar un acontecimiento histórico exige procesos que van más allá de presentar una respuesta terminada.
Aunque la inteligencia artificial puede servir para explicar conceptos, proponer ejercicios y complementar las clases, su utilización sin orientación también puede facilitar la entrega de trabajos que no reflejan los conocimientos reales del estudiante.
Por esta razón, el desafío para los colegios de Valledupar será definir mecanismos que permitan aprovechar la tecnología sin convertirla en un reemplazo de la enseñanza.
Otro asunto importante es la capacitación de los profesores. Una eventual implementación requeriría que los docentes comprendieran las posibilidades y limitaciones de estas herramientas para orientar adecuadamente a sus estudiantes.
Protección de datos y acceso a la tecnología: otros desafíos
La discusión no se limita al rendimiento académico.
Durante el intercambio ciudadano, Delfy de Hoyos planteó la necesidad de prestar atención a situaciones como la dependencia de herramientas digitales, el aislamiento y el manejo de información personal.
Estas preocupaciones adquieren especial importancia cuando se trata de menores de edad.
El uso de plataformas de inteligencia artificial puede involucrar nombres, fotografías, documentos y otros datos que deben manejarse con precaución.
Además, una política dirigida a los colegios oficiales tendría que considerar las condiciones tecnológicas de las instituciones educativas.
No todos los estudiantes cuentan necesariamente con los mismos dispositivos, conectividad o posibilidades de acceder a plataformas digitales fuera de las aulas.
Por ello, la discusión también debería contemplar cómo evitar que una herramienta presentada como oportunidad educativa termine ampliando las diferencias entre estudiantes.
¿Qué decidirá el Concejo de Valledupar?
El proyecto de acuerdo continuará su trámite en el Concejo Municipal, donde los cabildantes tendrán que estudiar los alcances de la propuesta y las inquietudes expresadas durante la discusión.
Entre los interrogantes pendientes están los mecanismos de supervisión, la preparación de los docentes, la protección de datos personales y los criterios para garantizar un uso responsable de la inteligencia artificial.
La decisión podría marcar un precedente en la manera como las instituciones educativas oficiales de Valledupar incorporan herramientas digitales en sus procesos de enseñanza.
Por ahora, la pregunta sigue abierta: ¿cómo aprovechar la inteligencia artificial para mejorar la educación sin que los estudiantes pierdan el hábito de leer, investigar y pensar por sí mismos?
Nota de redacción: Este artículo fue elaborado por Noticias Valledupar con base en el proyecto de acuerdo 024 de 2026, publicado por el Concejo Municipal, y las opiniones ciudadanas difundidas por Radio Guatapurí en su espacio Al Ruedo. La información fue contextualizada y redactada de manera independiente.