La carretera que conduce al cerro del Ecce Homo, uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad por su valor cultural, turístico y deportivo, enfrenta problemas de movilidad e inseguridad que influyen en la experiencia de quienes suben hacia el mirador y los senderos del cerro.
Poca iluminación en la vía
A pesar de que el Mirador del Santo Ecce Homo luce iluminación ornamental que realza la obra y el paisaje al atardecer y en la noche, el acceso principal no cuenta con un alumbrado público continuo. Esto hace que tramos de la carretera permanezcan en penumbra después de oscurecer, reduciendo la visibilidad para conductores de carros y motocicletas.
Percepción de inseguridad
La combinación de oscuridad y tramos solitarios ha influido en la percepción de quienes utilizan la vía: muchos habitantes y visitantes prefieren organizar sus subidas durante el día por la sensación de vulnerabilidad que genera la poca luz en el camino. Además, se ha mencionado que esta falta de visibilidad puede favorecer la ocurrencia de hechos delictivos en sectores sin tráfico constante, lo cual añade otra capa de preocupación entre los transeúntes.
Este escenario no solo afecta la movilidad, sino también la forma en que familias, deportistas, turistas y feligreses planifican sus visitas al cerro. Para muchos, el sitio representa no solo una experiencia espiritual, sino también una oportunidad para el turismo, la actividad física y la convivencia comunitaria.

Un llamado a mejorar el acceso
Ante estas condiciones, líderes comunitarios, organizaciones culturales y ciudadanos hacen un llamado a los entes gubernamentales de Valledupar para que consideren mejoras en la iluminación pública a lo largo de toda la vía de acceso, así como estrategias que fortalezcan la seguridad y la movilidad.
La finalidad es que este importante punto de encuentro social que combina turismo, cultura, deporte y religión pueda ser accesible de manera segura en cualquier horario, garantizando una experiencia integral para quienes lo visitan.