El acordeón volvió a convertirse en puente de aprendizaje y tradición en Valledupar durante una jornada formativa organizada por la Fundación Cocha Molina. Efectivamente, el centro comercial Guatapurí fue el escenario donde decenas de niños y jóvenes se acercaron al instrumento para reforzar su conexión con la cultura vallenata a través de la práctica dirigida.
En primer lugar, la actividad reunió a participantes de distintas edades, quienes recibieron enseñanza musical y orientación técnica de instructores especializados. Adicionalmente, la jornada contó con la presencia del rey vallenato Gonzalo Arturo ‘El Cocha’ Molina, quien compartió con los asistentes y supervisó personalmente el proceso de formación de los nuevos talentos.
Identidad cultural desde las nuevas generaciones
Por consiguiente, esta iniciativa busca sembrar el amor por el vallenato en la niñez, resaltando el valor del acordeón como el símbolo más potente de la identidad regional. De hecho, para los asistentes, la experiencia representó una oportunidad única de aprender técnica y fortalecer el sentido de pertenencia hacia una de las expresiones más representativas del Caribe.
En consecuencia, el maestro Cocha Molina reiteró el alcance social de estos procesos, insistiendo en que el arte abre caminos positivos para la juventud. Bajo esta premisa, hizo un llamado a la comunidad para sumarse al programa Huellas del Maestro, una estrategia con la que la fundación promueve la enseñanza del acordeón como una herramienta de transformación.

Un impacto que trasciende fronteras
Actualmente, la entidad impacta a miles de estudiantes en la región Caribe mediante una metodología que integra clases presenciales y plataformas digitales. Esta dualidad ha permitido ampliar el acceso al aprendizaje musical en territorios diversos, llevando el legado de los grandes maestros a cualquier rincón del país.
Con este tipo de jornadas, la Fundación Cocha Molina le apuesta a la conservación del vallenato desde su base, enseñando a las nuevas generaciones a tocar, valorar y mantener viva una tradición que es el alma cultural de Valledupar.