La visita del senador Iván Cepeda a Valledupar este 9 de mayo estuvo marcada por un contraste evidente. Mientras el congresista socializaba sus propuestas de transición económica y paz territorial en la emblemática Plaza Alfonso López, el ambiente se tornó tenso. En medio de su intervención, un grupo de estudiantes de la Universidad Popular del Cesar (UPC) alzó su voz para lanzar un mensaje directo al Gobierno Nacional.
Con arengas de «¡Fuera Juliana Guerrero!», los jóvenes irrumpieron de manera sonora en el evento político. El reclamo no iba dirigido al senador, sino a la actual delegada del presidente Gustavo Petro ante el Consejo Superior Universitario (CSU). Los manifestantes aprovecharon la presencia de una figura clave del Pacto Histórico para visibilizar la crisis de legitimidad que, según ellos, golpea a la principal institución educativa del Cesar.
¿Por qué el rechazo hacia Juliana Guerrero?
El malestar de la comunidad académica tiene raíces en los graves cuestionamientos legales que enfrenta la funcionaria. Guerrero se encuentra bajo la lupa judicial por una imputación de cargos relacionada con presunta falsedad ideológica en documento público y fraude procesal. La investigación busca determinar si los títulos que acreditó para ocupar su cargo fueron falsificados.
Para los estudiantes de la UPC, la permanencia de Guerrero en el consejo superior vicia los procesos internos de la universidad. Durante la jornada de Iván Cepeda en Valledupar, los jóvenes señalaron que la estabilidad de la institución está en riesgo debido a la presencia de consejeros con ruidos jurídicos. El reclamo se escuchó con fuerza, recordándole al Ejecutivo que sus representantes en las regiones deben ser figuras intachables.
El discurso continuó pese a la protesta
A pesar de los gritos y la agitación estudiantil, el acto político mantuvo su curso. Iván Cepeda continuó exponiendo su visión sobre un Acuerdo Nacional y la necesidad de que el Cesar abandone su dependencia del carbón para apostarle al agro. No obstante, el evento ya no fue el mismo; la protesta estudiantil logró incrustarse en la agenda del día.
Este episodio deja una incógnita en el aire: ¿Tendrá este reclamo algún eco en la Casa de Nariño? Por ahora, ni Juliana Guerrero ni las directivas de la universidad han emitido un nuevo pronunciamiento. Lo que sí quedó claro es que el Cesar no solo debate su futuro económico, sino que exige transparencia inmediata en sus instituciones educativas más sagradas.