Más que el cierre de un festival, la primera edición de ¡Quebulla! Festival – Teatro pal’ Valle de Upar dejó una señal clara sobre el momento cultural que vive Valledupar: hay público, interés y espacio para que las artes escénicas crezcan en la ciudad. Durante cuatro días, la sala de Maderos Teatro reunió funciones, talleres, foros y clases magistrales que terminaron confirmando que el teatro empieza a consolidarse como un escenario de encuentro y reflexión para la capital del Cesar.
Un festival de teatro en Valledupar que conectó con el público
El evento, organizado por Maderos Teatro con apoyo del Círculo de Periodistas de Valledupar, se desarrolló del 19 al 22 de marzo y cerró con un balance positivo marcado por funciones a sala llena y una respuesta que superó las expectativas de sus organizadores. La asistencia no se limitó a las obras, sino que también alcanzó los espacios formativos, lo que mostró que en Valledupar existe un interés creciente no solo por ver teatro, sino por entenderlo, estudiarlo y hacerlo parte de la conversación cultural.
La programación reunió propuestas como Fábulas del amor y la tristeza, de Maderos Teatro, además de La madre del frente eterno, del Estudio a Cuestas de Cartagena, y Efímero, de Casa del Silencio de Cali. Esa mezcla de agrupaciones locales y nacionales le dio al festival un carácter más amplio y permitió que la ciudad se conectara con distintas formas de creación escénica contemporánea.
Uno de los puntos más significativos fue precisamente el protagonismo de Fábulas del amor y la tristeza, obra emblemática de Maderos Teatro que además ya había sido seleccionada para el Festival Internacional de Artes Vivas de Bogotá 2026. Su presencia en la apertura del festival funcionó como carta de presentación del trabajo que el colectivo viene construyendo en Valledupar y como muestra de que desde la ciudad también se están produciendo propuestas con capacidad de circular en escenarios nacionales.
El reto de fortalecer las artes escénicas en Valledupar
El balance del festival también dejó sobre la mesa un desafío: crecer. Desde Maderos Teatro se planteó la necesidad de llevar próximas versiones a colegios, plazas públicas y nuevos públicos, además de conseguir más respaldo para fortalecer una iniciativa que ya mostró capacidad de convocatoria pese a las limitaciones de infraestructura.
Con esta primera edición, ¡Quebulla! no solo sumó aplausos y butacas llenas. También ayudó a posicionar a Valledupar como una ciudad donde el teatro puede dejar de ser una apuesta aislada para convertirse en parte activa de su vida cultural