El Gobierno radicó una ambiciosa reforma fiscal que promete reducir el tamaño del Estado, devolver el IVA a millones de personas y estimular la inversión. Sin embargo, también contempla más IVA para algunos productos, mayores aportes a salud y cambios en el impuesto de renta de las personas naturales.
Colombia comenzó a discutir una de las reformas económicas más importantes de los últimos años.
El Gobierno radicó el 29 de octubre de 2026 ante la Cámara de Representantes el Proyecto de Ley 477 de 2026, denominado Ley de Rescate Económico.
La iniciativa busca estabilizar las finanzas públicas, reducir gastos, aumentar algunos ingresos y contener el crecimiento de la deuda nacional.
Pero hay una aclaración indispensable: el proyecto todavía no es ley.
El Congreso deberá discutirlo y podrá modificar, eliminar o agregar artículos antes de una eventual aprobación.
Para los ciudadanos, la discusión va mucho más allá del déficit fiscal. Varias de las medidas planteadas podrían sentirse directamente en el mercado, la nómina y los impuestos que pagan los hogares.
El IVA podría llegar a más productos
Uno de los cambios más sensibles aparecería en 2028.
El proyecto busca modificar la estructura del IVA. Parte de los productos que actualmente tienen tarifa del 5% o están excluidos pasarían a pagar 19%.
Entre los bienes señalados en el articulado y los análisis del proyecto aparecen frutas y verduras frescas, fríjol, café sin tostar, algunos insumos agropecuarios, computadores y celulares de menor valor y las entradas de cine.
No todo el mercado básico cambiaría.
Productos como arroz, papa, yuca, pan, arepa, panela, carne, leche y huevos conservarían tratamientos que evitarían ese salto al 19%.
También seguirían protegidos medicamentos, transporte público, arriendos y servicios públicos.
Para las familias de ingresos medios que no reciban devolución del IVA, este punto podría convertirse en uno de los impactos más visibles de la reforma.
¿Entonces los pobres también pagarían más IVA?
En principio comprarían productos gravados, pero el Gobierno propone devolverles posteriormente el impuesto.
La iniciativa crea EfectIVA, un sistema de devolución basado principalmente en la factura electrónica.
El Ejecutivo calcula que cerca de 19 millones de colombianos en condición de pobreza recibirían la devolución del 100% del IVA reconocido por el mecanismo.
Otros grupos considerados vulnerables recibirían devoluciones parciales del 30%, 40% o 50%, según su nivel de ingresos.
El nuevo sistema comenzaría plenamente en 2028. El Gobierno anunció un primer giro anticipado antes del 20 de diciembre de 2027.
El efecto real dependerá, entre otros factores, de la correcta identificación de los beneficiarios y de cuánto IVA efectivamente pueda reconocer el sistema.
Más descuento de salud para algunos trabajadores
Otro cambio tocaría directamente la nómina.
Actualmente el trabajador dependiente aporta el 4% de su salario para salud.
La propuesta establece tarifas progresivas para quienes ganen más de dos salarios mínimos.
Los trabajadores ubicados entre dos y cuatro salarios mínimos pasarían a aportar alrededor del 5,5%, mientras que los ingresos más altos podrían llegar a una tarifa del 8%.
Esto significa que algunos colombianos recibirían menos dinero neto en cada pago mensual.
Los trabajadores independientes también tendrían incrementos en sus aportes.
Más personas podrían terminar pagando renta
El impuesto de renta es otro de los puntos sensibles.
La reforma reduce algunos beneficios que hoy permiten disminuir la base sobre la cual los trabajadores pagan el impuesto.
Por ejemplo, establece un límite anual cercano a $32,9 millones para la renta exenta laboral del 25%.
También modifica otras deducciones.
Los análisis iniciales del proyecto indican que personas con ingresos mensuales cercanos a los $5 millones podrían comenzar a quedar sujetas al impuesto, dependiendo de sus deducciones, patrimonio y situación tributaria.
Por esa razón no todos los trabajadores con ese salario necesariamente pagarían la misma cantidad.
Cerveza, cigarrillos y bebidas azucaradas: otro golpe al consumo
La reforma también aumenta los denominados impuestos saludables.
Los gravámenes sobre cerveza, cigarrillos y otros productos de tabaco tendrían un incremento importante.
El proyecto también contempla nuevos cobros para vapeadores.
Desde 2028 aumentarían los impuestos sobre algunas bebidas azucaradas.
Según las estimaciones fiscales citadas en el análisis del proyecto, estas medidas podrían aportar hasta 0,6 puntos porcentuales adicionales a la inflación durante 2027.
Eso significa que el efecto podría ir más allá del consumidor que compra cerveza o cigarrillos.
Una mayor inflación puede terminar repercutiendo indirectamente sobre otros precios de la economía.
Compras por internet también entrarían en el ajuste
Las compras realizadas en plataformas internacionales también aparecen en la reforma.
Actualmente existen tratamientos especiales para determinadas importaciones de bajo valor.
El proyecto busca aplicar IVA a compras provenientes de plataformas extranjeras independientemente del monto.
El Gobierno argumenta que la medida busca eliminar una ventaja que tienen algunos vendedores extranjeros frente a los comercios colombianos.
Para el consumidor, sin embargo, implicaría que algunas compras internacionales podrían terminar costando más.
Mientras algunos ciudadanos pagarían más, las empresas pagarían menos renta
Uno de los contrastes más importantes del proyecto está en la tributación empresarial.
La tarifa general del impuesto de renta para las sociedades bajaría del 35% al 33% en 2027.
Desde 2028 descendería nuevamente hasta el 31%.
El Gobierno considera que reducir la carga tributaria empresarial estimulará inversión, creación de empresas y empleo.
Además, la reforma crea un régimen especial para grandes inversiones denominado RUGE, con tarifas preferenciales para proyectos que cumplan determinados requisitos.
El efecto esperado por el Ejecutivo es que más inversión privada termine generando crecimiento y empleo.
Sin embargo, ese resultado dependerá de que las empresas efectivamente conviertan los menores impuestos en nuevas inversiones y contratación.
Los cinco pilares del rescate
El Gobierno dividió su propuesta en cinco grandes componentes.
El primero es el rescate fiscal, dirigido a controlar la deuda y estabilizar las cuentas públicas.
El segundo es el rescate social, cuya pieza principal será la devolución del IVA.
El tercero corresponde al rescate de la salud, para el que el Gobierno proyecta movilizar alrededor de $30 billones durante cuatro años.
El cuarto es el rescate de la inversión, mediante menores impuestos empresariales e incentivos para nuevos proyectos.
El quinto corresponde al rescate del Estado, basado en reducción de burocracia, contratos y gastos administrativos.
El Estado también promete apretarse el cinturón
El Gobierno asegura que el grueso del esfuerzo recaerá sobre el propio Estado.
El proyecto contempla reducir en 50% el gasto en contratos de prestación de servicios, racionalizar compras y revisar fondos y transferencias públicas.
También plantea una reducción del 20% en determinados gastos de personal desde 2028.
Además, otorgaría facultades extraordinarias al Presidente durante seis meses para fusionar, eliminar o reorganizar ministerios, superintendencias, agencias y otras entidades.
Sin embargo, existe debate sobre cuánto representa realmente ese ahorro.
Mientras el Gobierno afirma que cerca del 70% del esfuerzo fiscal provendría del Estado, análisis de la composición financiera del proyecto señalan que en 2027 los recortes directos aportarían aproximadamente una cuarta parte del ajuste.
El resto dependería en buena medida de nuevos ingresos tributarios, aportes y otras medidas fiscales.
¿Quién sentiría más el impacto?
No todos los colombianos enfrentarían el mismo efecto.
Los hogares pobres podrían resultar favorecidos si la devolución del IVA funciona como lo proyecta el Gobierno.
Las empresas también recibirían una reducción importante de su impuesto de renta.
En cambio, los hogares medios y altos podrían enfrentar una combinación de mayores impuestos al consumo, mayores aportes de salud y una carga superior en renta.
Ahí estará posiblemente una de las principales discusiones del Congreso.
El Gobierno presenta el proyecto como una operación necesaria para evitar una crisis fiscal.
Pero para millones de colombianos la discusión será mucho más sencilla que cualquier indicador macroeconómico:
cuánto dinero les quedará en el bolsillo después de pagar el mercado, los impuestos y los aportes de cada mes.