Valledupar no solo arde por el sol de mediodía; ahora también lo hace por la fiebre que están sintiendo muchos ciudadanos producto del dengue que viene azotando a la capital del Cesar. De acuerdo a las autoridades de salud municipal, en la ciudad se han notificado 305 casos de los cuales 148 corresponden a dengue sin signos de alarma y 158 con signos de alarma.
El municipio enfrenta hoy un pulso crítico contra el dengue. Las cifras en los boletines epidemiológicos han dejado de ser simples estadísticas para convertirse en rostros de niños con escalofríos y padres angustiados que buscan en las salas de urgencias una respuesta para el malestar que tumba hasta al más fuerte, aunque hasta el momento no se han reportado muertes asociadas a la enfermedad.
El peligro que guardamos en casa
La Alcaldía de Valledupar, a través de la Secretaría de Salud, ha sido enfática y ha advertido una vez más, que el frente de batalla no está solo en los hospitales, sino en el patio de cada casa. Mientras el equipo de salud pública recorre las comunas, la realidad salta a la vista. Un florero con agua olvidada, una llanta vieja en el solar o ese tanque que «mañana limpio» son, en realidad, los hoteles de cinco estrellas donde el mosquito deposita su descendencia.
Dentro de las principales acciones preventivas adelantadas por la sectorial de salud, el año anterior se lograron impactar 22 mil hogares donde se desarrollaron los procesos de inspección, vigilancia y control, llegando con mensajes educativos de prevención. Este año, entre los meses de enero y febrero se ha logrado impactar a 2.500 viviendas. Diariamente, un equipo especializado de la Secretaría de Salud Municipal recorre los barrios de la ciudad, casa por casa realizando control larvario, acciones pedagógicas y cuando es necesario, control químico, el cual no es la solución definitiva.

No sirve de nada fumigar si la ciudadanía no elimina los criaderos. La fumigación mata al mosquito adulto, pero no toca la larva que está creciendo en las albercas o en elementos inservibles como llantas o botellas viejas que se tienen en las casas y que también sirven como depósito de aguas lluvias donde crece la larva.
Uno de los sectores más afectados en Valledupar es el callejón de la Purrututú, en pleno centro histórico de la ciudad, donde en los últimos días se han registrado alrededor de 10 casos de dengue, situación que de acuerdo a los habitantes del sector, se da por estancamientos de agua que se convierten en criaderos de mosquitos. Los residentes han hecho un llamado a las autoridades locales de salud para que intervengan el lugar.
La receta de la prevención: Más que una recomendación

La administración municipal sigue insistiendo para que los vallenatos acaten las recomendaciones y evitar la propagación de la enfermedad. Eliminar objetos en desuso como llantas y botellas, cambiar el agua de los floreros frecuentemente, lavar con cloro, cepillar y tapar tanques y piletas, limpiar canaletas.
“Desde el inicio del gobierno de Ernesto Orozco hemos realizado acciones de manera permanente para proteger la vida y la salud de los vallenatos. El dengue no se transmite de persona a persona, se controla eliminando criaderos del mosquito en las viviendas; el 90% de los criaderos se generan dentro de los hogares, la prevención comienza en casa”, dijo la secretaria de salud municipal municipal Jaide Medina Calderón.

Cuando el cuerpo avisa
El llamado de las autoridades también es a la prudencia. En una ciudad acostumbrada a la automedicación, el dengue no perdona errores. La recomendación es tajante: ante la presencia de fiebre alta, dolor en los ojos, manchas rojas en la piel, sarpullido, náuseas o vómito, malestar general, dolor muscular o articular, no hay que pasar por la droguería de la esquina por una ampolleta milagrosa; hay que acudir al médico. El uso de aspirinas o antiinflamatorios sin supervisión puede ser el detonante de una complicación hemorrágica.
Valledupar necesita hoy un ejercicio de solidaridad ciudadana. La batalla contra el dengue se gana con el cepillo en la mano y el ojo atento en el patio. El mosquito no viaja largas distancias; si usted tiene dengue, es muy probable que su propio vecino, o usted mismo, esté cultivando el enemigo en casa. Es hora de que el único zumbido que se escuche en esta tierra sea el de las guitarras, y no el de un insecto que nos está robando la tranquilidad.
