La muerte de Keyla Manotas Arce en un accidente de tránsito ocurrido en la madrugada de este Viernes Santo causó profundo dolor entre familiares, vecinos y clientes que la conocían como una mujer de trabajo, lucha y cercanía en Valledupar.
Una vida marcada por el esfuerzo diario
Más allá de las circunstancias del siniestro, la noticia pone en primer plano la historia de una mujer que durante años se ganó el cariño de su comunidad gracias a su trabajo vendiendo buñuelos y avena en el callejón de Pedro Rizo, donde muchos la reconocían por su amabilidad y dedicación.
Keyla tenía 40 años y era madre de tres hijos. Quienes compartieron con ella la recuerdan como una persona servicial, alegre y comprometida con sacar adelante a su familia. Su muerte genera consternación entre quienes la veían a diario y hoy lamentan la partida de alguien que hacía parte de la vida cotidiana del sector.
Así ocurrió el accidente
El accidente ocurrió hacia las 2:22 de la madrugada en la calle 44 con carrera 28, mientras se movilizaba en motocicleta. Según versiones preliminares, perdió el control del vehículo y no se registró la participación de terceros.
El fuerte impacto le causó la muerte en el lugar, mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para esclarecer lo sucedido.
Más allá de la tragedia, el recuerdo de una mujer querida
Sin embargo, en medio de la investigación, el duelo de sus seres queridos se centra en recordar a la mujer que fue en vida. En los barrios donde trabajó y dejó amistades, su nombre hoy se asocia al esfuerzo cotidiano, a la lucha silenciosa de muchas mujeres cabeza de hogar y a la calidez con la que atendía a quienes llegaban a su puesto.
Su fallecimiento también ha generado tristeza entre allegados que conocían sus proyectos personales y familiares, entre ellos la posibilidad de reencontrarse con uno de sus hijos que vive en el exterior.
Un vacío en la comunidad
Hoy, más que una víctima de accidente, Keyla Manotas es recordada como una mujer trabajadora y cercana, querida por su comunidad. Su ausencia deja un vacío difícil de llenar entre quienes compartieron con ella y fueron testigos de su esfuerzo diario.