La apertura de la Feria del Dulce 2026 no solo marcó el inicio de una de las tradiciones más queridas de la Semana Santa en Valledupar, sino también la reafirmación de un legado que la ciudad decidió mantener vivo: el de Rita Lúquez, mujer que con esfuerzo, constancia y visión ayudó a transformar una costumbre familiar en una celebración que hoy hace parte de la identidad vallenata.
La Plaza Alfonso López fue el escenario donde la memoria de la llamada Matrona del Dulce volvió a ocupar un lugar central. Allí, en medio del lanzamiento oficial de la feria, la Alcaldía de Valledupar rindió homenaje a la dulcera fallecida en abril de 2025, reconociendo que buena parte de lo que hoy representa este evento nació de su empuje y de su capacidad para convertir una iniciativa sencilla en una tradición colectiva.
Un homenaje cargado de simbolismo
El homenaje tuvo un fuerte componente simbólico. Las herederas de Rita Lúquez subieron al escenario para recibir los delantales de esta edición, marcados con la imagen de la mujer que durante años fue referente de la dulcería tradicional en la ciudad. Ese gesto convirtió la inauguración en algo más que un acto protocolario: fue una manera de decir que la feria no solo continúa, sino que lo hace llevando su nombre y su historia como bandera.
La escena fue acompañada por expresiones espontáneas del público, que respondió con un mensaje cargado de emoción: “¡Rita vive!”. Esa frase terminó resumiendo el espíritu de la jornada, porque dejó claro que su presencia sigue intacta en cada mesa, en cada receta y en cada familia que hoy participa de esta tradición.

La feria como vitrina de la tradición
Más allá del homenaje, la feria volvió a reunir a 120 dulceras y dulceros, distribuidos entre la Plaza Alfonso López y el Parque Los Algarrobillos, consolidando una vitrina que no solo preserva los sabores típicos de Semana Santa, sino que también protege una parte esencial de la memoria cultural de Valledupar.
Un legado que sigue presente
En ese sentido, la inauguración de 2026 tuvo un valor especial: mostró que la ciudad no está recordando a Rita Lúquez solo desde la nostalgia, sino desde la continuidad de la obra que ayudó a levantar. Su historia quedó ligada de forma definitiva a una feria que hoy representa herencia, trabajo femenino, tradición familiar y orgullo local.
Así, la Feria del Dulce arrancó este año con un mensaje claro: Rita Lúquez ya no es solo parte del pasado de Valledupar, sino también del presente de una celebración que sigue creciendo gracias al camino que ella ayudó a abrir.