Aunque faltan más de un año y medio para las elecciones regionales, en Valledupar la disputa por la Alcaldía de 2027 ya empezó a tomar forma. Pero el primer round no se está dando en plazas ni tarimas, sino en los partidos, en las alianzas y en la pelea silenciosa por los avales. Todo ocurre mientras Ernesto Orozco apenas transita la mitad de su periodo como alcalde para el cuatrienio 2024-2027.
El nuevo mapa político de la ciudad muestra que varios nombres ya se están moviendo, especialmente desde la Asamblea del Cesar. En ese grupo aparece José Mario Rodríguez, quien desde 2025 reconocía que su futuro político estaba abierto entre seguir haciendo política y una eventual aspiración mayor; y también Carlos Daza, que desde hace meses viene siendo ubicado en conversaciones y acercamientos con el grupo de Ape Cuello.
Alcaldía de Valledupar 2027 y la pelea por los avales
Por eso, el foco de esta etapa previa no está tanto en quién quiere ser candidato, sino en quién logra sobrevivir a la puja interna de su partido. En Valledupar, la batalla por 2027 se está cocinando en los directorios políticos, en las casas de los jefes naturales y en los acuerdos que dejó la elección al Congreso. Del lado liberal, además, el peso de Mello Castro sigue siendo tema de conversación, pues EL PILÓN ya había advertido que el exalcalde estaba armando equipo con la mira puesta en 2026 y 2027.
En otros sectores también se siente el reacomodo. Dentro de La U, por ejemplo, el nombre del empresario Ricardo Reyes vuelve a aparecer en el radar político: ya había sido candidato a la Alcaldía en 2023 y recientemente EL PILÓN reportó que ese partido estaba creciendo en Valledupar pensando no solo en las legislativas, sino también en 2027.
Alcaldía de Valledupar 2027 y los movimientos en los partidos
A todo eso se suma un factor que puede cambiarlo todo: la doble militancia. La Ley 1475 de 2011 establece que incumplir las reglas de lealtad partidista constituye doble militancia y, en el caso de candidatos, puede incluso llevar a la revocatoria de la inscripción. Además, el Consejo de Estado ha reiterado que, cuando un elegido quiera apartarse del partido que lo avaló y de la curul que ocupa, la renuncia debe hacerse efectiva con al menos doce meses de anticipación para no caer en esa prohibición.
Eso explica por qué varios movimientos se están haciendo con cautela. Más que una campaña abierta, lo que hoy se libra en Valledupar es una partida de ajedrez: medir fuerzas, no cerrarse puertas, tantear apoyos y calcular muy bien los tiempos. En esta fase, una foto mal leída, un respaldo prematuro o una ruptura mal manejada puede costar un aval o incluso una candidatura.
Así las cosas, la carrera por la Alcaldía de Valledupar 2027 ya arrancó, pero su primera gran prueba no será en las urnas sino en la cocina interna de los partidos. Allí se decidirá quién logra salir vivo de las tensiones entre jefes políticos, coaliciones y reglas electorales para llegar realmente con opción a la línea de partida.