Las elecciones legislativas del 8 de marzo dejaron en Valledupar una fotografía política que combina continuidad y cambio. Aunque el Partido Conservador volvió a imponerse con claridad en la capital del Cesar, los resultados también muestran que el electorado urbano empieza a abrir espacio a otras corrientes, especialmente al Pacto Histórico y a nuevos liderazgos dentro de los partidos tradicionales.
El dato más contundente de la jornada fue la victoria del conservatismo, que alcanzó 53.360 votos en la ciudad. Dentro de ese resultado sobresalió Alfredo ‘Ape’ Cuello Baute, quien logró 37.205 sufragios y volvió a confirmar su capacidad de convocatoria en Valledupar, donde mantiene uno de los liderazgos electorales más sólidos del departamento.
Sin embargo, la lectura política no se agota en esa cifra. El resultado también fue interpretado como una muestra de la capacidad de movilización del alcalde Ernesto Orozco Durán, cuya alianza con el representante conservador quedó reflejada en una votación que fortalece a ambos dentro del escenario político local.
Mapa político Valledupar 2026 confirma dominio conservador
Aun así, el panorama deja señales de cambio. El segundo lugar del Pacto Histórico, con 39.152 votos, evidencia que en Valledupar hay un electorado urbano cada vez más dispuesto a respaldar opciones distintas a las estructuras tradicionales. La votación de la izquierda en la ciudad confirma un crecimiento que empieza a consolidarse, sobre todo en sectores jóvenes e independientes.

La jornada también mostró una disputa cerrada entre el Partido Liberal y el Partido de la U, que pelearon voto a voto por el tercer lugar. Mientras el liberalismo se sostuvo con el impulso de Mello Castro González, el desempeño de Carlos Gumercindo de la Peña permitió que el Partido de la U se metiera de lleno en la competencia y dejara ver que el mapa político de la capital ya no está dominado por los mismos actores de antes.
De fondo, los resultados revelan una ciudad donde el conservatismo sigue mandando, pero donde también empiezan a consolidarse nuevas expresiones de oposición y nuevas disputas por el control del voto urbano. Valledupar, más que reafirmar una sola fuerza, dejó ver que atraviesa una etapa de reconfiguración política.