Las producciones culturales locales vienen ganando espacio como motor económico y social, aunque aún enfrentan retos para sostenerse en el tiempo
La cultura en Valledupar ya no se limita a los grandes escenarios musicales ni a las fechas tradicionales. Recientemente las producciones culturales locales como lanzamientos de libros, exposiciones de arte, proyecciones de películas locales, ferias y eventos artísticos, han comenzado a consolidarse como una actividad que mueve público, genera ingresos y amplía la identidad cultural de la ciudad.


Decenas de personas se acercaron a disfrutar de las exposiciones de pintura que se realizaron en el marco de la Feria del Arte en Valledupar. FOTO : Lida Mendoza
Se viene generando una interesante programación cultural demostrando que existe interés ciudadano por consumir cultura más allá del vallenato. La reciente feria de arte, ARTVA, cerró con un balance positivo si se tiene en cuenta que se realizaron ventas importantes y se registraron 2.500 visitantes en los distintas salas de exposición. Caso parecido ocurrió también en la Feria del Libro que en su edición más reciente reunió a más de 10 mil asistentes, desarrolló más de 60 actividades y contó con la participación de escritores, talleristas y gestores culturales de diferentes regiones del país. Estos espacios no solo promovieron la lectura y el arte, sino que activaron el comercio local, el turismo interno y el trabajo de creadores independientes.


El teatro y la música también tienen sus espacios en la agenda cultural del municipio. FOTO :Lida Mendoza
A este movimiento se suman galerías, museos, obras de teatro y proyección de cine local, que han logrado atraer tanto a públicos locales como a visitantes. Exposiciones abiertas al público, recorridos culturales y eventos gratuitos han permitido que sectores tradicionalmente alejados del circuito cultural se acerquen al arte de manera sencilla y directa.
La cultura deja de ser solo un acto simbólico cuando empieza a generar circulación económica. En Valledupar ya se ve una base: público, creadores y agenda. El reto ahora es convertir eso en una actividad constante y sostenible.
Las cifras respaldan esa lectura. Datos del sector creativo en el Cesar indican que más de dos mil unidades productivas están vinculadas a actividades culturales, aunque solo una parte logra mantenerse en el tiempo. De hecho, los emprendimientos culturales suelen tener una vida más corta que otros negocios, lo que evidencia la fragilidad del sector cuando no cuenta con financiación estable ni políticas de largo plazo.
Ahí aparece el punto crítico. Aunque la agenda cultural ha crecido, muchos proyectos dependen de esfuerzos aislados, convocatorias puntuales o temporadas específicas, lo que dificulta su continuidad. La falta de apoyo técnico, formación empresarial y articulación con el turismo limita el impacto real de estas iniciativas.


Feria del libro, talleres y conversatorios de arte son entre otras, algunas de las actividades en las que pueden participar los amantes de la cultura. Foto Lida Mendoza
Sin embargo, el avance es innegable. Hoy Valledupar cuenta con una oferta cultural más diversa, con presencia durante gran parte del año y con una ciudadanía que responde cuando la cultura se programa con orden y acceso. Para expertos y gestores, el siguiente paso es integrar estas expresiones en una estrategia cultural y económica permanente, que permita que libros, arte y eventos no sean excepción, sino parte del día a día de la ciudad.
Para este mes, más de 32 eventos se tomarán la ciudad: presentaciones de libros, conversatorios, talleres, carnaval, encuentros creativos y muchas experiencias más que llegan a fortalecer el ecosistema cultural de Valledupar
Valledupar empieza a mostrar que su cultura no solo se canta: también se escribe, se expone y se comparte, y en ese proceso, abre una nueva oportunidad para el desarrollo local.
