466 hectáreas que estuvieron ligadas al paramilitarismo en Valledupar fueron entregadas por la Agencia Nacional de Tierras a 64 familias campesinas del corregimiento de Aguas Blancas. El predio La Alquería, que permaneció durante años en poder del condenado paramilitar Hugges Rodríguez, alias “Comandante Barbie”, ahora será destinado a proyectos productivos rurales.
Una tierra marcada por el conflicto cambia de manos
La historia del predio La Alquería dio un giro profundo en Valledupar. La Agencia Nacional de Tierras entregó oficialmente 466 hectáreas a 64 familias campesinas del corregimiento de Aguas Blancas, una zona rural donde el acceso a la tierra ha sido durante años una de las principales luchas de las comunidades.
El terreno, considerado de alta productividad agrícola por la calidad de sus suelos, estuvo durante varios años en poder de Hugges Rodríguez, conocido como alias “Comandante Barbie”, condenado por sus vínculos con estructuras paramilitares. Hoy, ese mismo predio pasa a manos de campesinos que esperan convertirlo en una fuente de alimento, empleo y estabilidad para sus familias.
La entrega representa un hecho de alto impacto para el Cesar, un departamento donde la tierra ha estado históricamente atravesada por el conflicto armado, la concentración de la propiedad rural y las demandas campesinas por acceso digno al territorio.
La Alquería será para producir alimentos

Las familias beneficiadas hacen parte de organizaciones campesinas que durante más de una década insistieron en la necesidad de acceder a tierras productivas. Para ellas, La Alquería no solo representa una finca, sino una oportunidad real de arraigo, producción agrícola y futuro comunitario.
“Hoy nuestro anhelo se hace realidad. Gracias a la ANT y al presidente Gustavo Petro por impulsar una Reforma Agraria que les brinda a nuestros hijos calidad de vida, tranquilidad y futuro. Nuestra esperanza está puesta en seguir trabajando por el bienestar común. Recibir estas tierras es una bendición”, expresó Yaneth Rodríguez, integrante de la Asociación de Mujeres Rurales de Tierras Nuevas y beneficiaria del predio.
La entrega se realizó diez días después de la diligencia judicial de recuperación del inmueble, liderada por el director de la Agencia Nacional de Tierras, Juan Felipe Harman. El predio estaba bajo administración de la Sociedad de Activos Especiales, SAE, pero, según la información oficial, continuaba siendo explotado por familiares de Rodríguez, señalado además como testaferro del exjefe paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”.
Este proceso se suma a otros hechos que han puesto el foco sobre la Agencia Nacional de Tierras en el Cesar, especialmente por el papel que cumple en la ejecución de la Reforma Agraria y en la recuperación de predios para comunidades rurales.
Reforma Agraria en una zona golpeada por el conflicto

La recuperación de La Alquería hace parte de las acciones institucionales orientadas a devolver bienes vinculados al conflicto armado a procesos de reparación, productividad y transformación social en los territorios.
“La histórica lucha del campesinado cobra sentido cuando logramos devolverles la dignidad a través del acceso a la tierra. Estas hectáreas estarán ahora en manos de familias campesinas que las pondrán a producir alimentos y oportunidades, no solo para su sustento, sino también para contribuir a la seguridad alimentaria del país”, explicó Mildreth Suárez Díaz, asesora de la Dirección General de la Agencia Nacional de Tierras.
El caso tiene un peso simbólico especial: una tierra asociada al poder paramilitar pasa ahora a manos campesinas, en una región donde miles de familias han reclamado durante años condiciones reales para vivir y producir en el campo.
La medida también se conecta con los desafíos de desarrollo rural en el Cesar, un tema clave para garantizar que la entrega de tierras venga acompañada de inversión, asistencia técnica, vías, comercialización y seguridad para quienes trabajan el campo.
Más de 14 años de lucha campesina

Para Salvador Lara Hernández, integrante de la Asociación de Campesinos y Comunidades sin Tierra del Cesar, la entrega de La Alquería representa la materialización de más de 14 años de lucha campesina en el departamento.
“Recibir esta finca significa esperanza, alimento y futuro para nuestras familias. Hoy sentimos que nuestros sueños y esfuerzos finalmente se convierten en realidad”, afirmó.
Las organizaciones beneficiarias consideran que este paso abre una nueva etapa para las familias rurales de Aguas Blancas, que ahora tendrán el reto de transformar el predio en una unidad productiva sostenible.
En ese camino, la articulación con iniciativas de modelos productivos sostenibles en el Cesar puede ser clave para que la producción campesina avance sin perder de vista la protección ambiental, el uso responsable del suelo y la permanencia digna en el territorio.
Una entrega con mensaje político y social
La entrega de La Alquería se convierte en uno de los avances más visibles de la Reforma Agraria en el Cesar. No se trata únicamente de adjudicar tierra, sino de enviar un mensaje sobre el destino de predios vinculados a economías ilegales, estructuras armadas y procesos de despojo.
La tierra que antes estuvo asociada al miedo y al poder armado ahora queda en manos de familias que buscan sembrar alimentos y construir futuro.
Sin embargo, el reto apenas comienza. Las familias campesinas deberán contar con acompañamiento institucional para desarrollar proyectos agropecuarios, acceder a créditos, fortalecer sus organizaciones y garantizar que el predio sea una fuente real de sustento.
Con entregas como la de La Alquería, el Gobierno nacional busca avanzar en la recuperación y redistribución de predios rurales, fortalecer la economía campesina, promover la seguridad alimentaria y generar nuevas oportunidades de permanencia digna en el campo para las comunidades del Cesar.