La leyenda de la Sirena del Guatapurí es una historia de amor y desobediencia que ha sido contada de generación en generación. Según la leyenda, una joven llamada Rosario se bañó en el río un Viernes Santo, desobedeciendo a sus padres, y se convirtió en una sirena. Desde entonces, se dice que su espíritu habita en el río, cantando con una voz melodiosa que atrae a los hombres.
Desde el año pasado la sirena regresó al lecho del río después de que en su etapa de niña-adolescente aprendiera a nadar en estas cristalinas y frías aguas del Guatapurí, vino de las lejanas tierras del norte, esta vez convertida en mujer, para alertar a la comunidad vallenata y a los turistas que llegan a al lugar, sobre la necesidad urgente de cuidar y proteger el río, de no arrojar basuras en su cauce ni en el balneario. No se trata de una campaña cualquiera, es un llamado a la cultura ciudadana, como lo advierte Carolina Couture, la sirena que alzó su voz para llamar la atención y que los vallenatos vuelvan su mirada al río, el lugar más emblemático de la ciudad.

La Fundación Voz de la Sirena es una organización que trabaja incansablemente para proteger el río Guatapurí, el tesoro natural de Valledupar. Su labor es un ejemplo de amor y dedicación hacia este afluente que ha sido testigo de la historia y la cultura de la región.
Carolina ha adoptado esta leyenda como símbolo de su lucha por la conservación del río. A través de campañas de educación ambiental y limpieza, busca concienciar a la comunidad sobre la importancia de proteger este recurso natural. Su trabajo es un acto de amor hacia el río y hacia la cultura vallenata.
Esta mujer ha tomado la bandera de la cultura ciudadana, está segura de que es el primer paso para mejorar las condiciones del Guatapurí, que lo demás vendrá por añadidura pero debe ser la comunidad quien tome la vocería y se convierta en guardiana del Guatapurí. “El agua es el recurso más preciado y si no lo cuidamos, se acaba”, dice con preocupación pero con el entusiasmo que le genera regresar y conversar con quienes llegan al balneario. Saluda a propios y turistas pero también a los vendedores ambulantes con su amplia sonrisa, con su voz cálida y dulce, esa que genera confianza y comienza una charla en la que va dejando el profundo mensaje de conservación de esta importante fuente hídrica.

“La gente critica que si soy de aquí, que de donde vengo, no importa de donde soy, lo que importa es el interés que tengo por que todos cuidemos este río que amo profundamente. Muchos me preguntan que si lo hago por política que si soy candidata a la gobernación o a la alcaldía, pero esto lo hago por vocación, soy ambientalista, por eso llego hasta este lugar y hago campaña de concienciación pero también de recolección de basuras. He contado con el apoyo de muchas personas, también de instituciones educativas que se han sumado a las jornadas de limpieza, espero seguir contando con ese apoyo y que más instituciones públicas y privadas se sumen y que todos seamos guardianes del río Guatapurí”, dice en medio de la emoción esta sirena encantada que llegó al Valle para recordarnos no sólo la leyenda del Viernes Santo sino para crear conciencia sobre la urgente necesidad de salvar al río.

El monumento de la Sirena del Guatapurí, ubicada en el balneario Hurtado, es un monumento emblemático, se yergue como testigo fiel de lo que en ese cauce ocurre, no solo se arrojan basuras, también se talan árboles y se esconden los más jovencitos para tener su cita con el amor. Esta sirena de carne y hueso busca que el río permanezca limpio, fresco, seguro, con un ambiente natural rodeado de árboles y fauna nativa, promoviendo la conservación y preservación del recurso natural, pero quiere que todos se comprometan por amor a la ciudad, no como una obligación sino como un deber de hacer patria, “cuidando lo nuestro”.
La labor de la Fundación Voz de la Sirena es un ejemplo de cómo la pasión y el amor por la naturaleza pueden inspirar acciones concretas para proteger el medio ambiente. Su trabajo es un homenaje a la Sirena del Guatapurí y a la rica cultura de Valledupar.
