Llegar a la Escuela Ambiental es una experiencia única, es sumergirse en la naturaleza, es abrazar la vida en un espacio propicio para contemplar la riqueza y biodiversidad de la región.
Fue en 1997 cuando Olger Quintero soñaba con que los niños vivieran en un ambiente más sano y se convirtieran en vigías de su cuidado. Así nació la Escuela Ambiental construida con material reciclable y hoy, 28 años después, se ha convertido en una organización no gubernamental, sin ánimo de lucro, que trabaja en educación ambiental y pedagogía vocacional marcando un derrotero en niños, adolescentes y jóvenes, concientizándolos en la preservación y conservación del ecosistema.




Cercana al rio Guatapurí, la Escuela Ambiental ofrece un espacio pleno de naturaleza y biodiversidad
Poco a poco, este líder comunitario se ha empeñado en forjar un sitio ideal para la recreación donde los visitantes disfrutan de las actividades lúdicas de convivencia y socialización ecológica y talleres con uso de materiales desechables.
La Escuela Ambiental, ubicada estratégicamente por la salida a Badillo, sobre la margen izquierda del Río Guatapurí, vía al puente del balneario Hurtado, es un bosque seco tropical de especies nativas que debe ser cuidado y protegido teniendo en cuenta la variedad de fauna silvestre. De acuerdo al pajarero, José Luis Ropero, en el lugar hay más de 40 especies de aves, lo mismo que mariposas, zarigüeyas, monos aulladores, ardillas, iguanas y otros reptiles que merecen ser preservados.
Estudiantes, turistas, grupos familiares, de amigos, incluso las personas solitarias llegan a este lugar en busca de refugio, contacto con la naturaleza, paz y tranquilidad que encuentran en las zonas de descanso, spa natural, parque ecológico, canchas deportivas, senderos ecológicos que brindan la oportunidad de escoger entre un abanico de opciones para relajarse, despejarse y reposar de la rutina.



Niños, jovenes y adultos disfrutan en familia de las actividades lúdicas, recreativas y académicas que opfrece este espacio natural en Valledupar
Desde 2017 es Carolina Quintero quien está al frente de la Escuela Ambiental. Ella decidió regresar a Valledupar para seguir ese sueño de su padre Olger Quintero y es su mayor apoyo. “Los niños necesitan su refugio sagrado para interactuar con la naturaleza y todo lo que habita en ella, esto se ha convertido en mi vida y lo hago con gusto y con el mismo amor que lo ha hecho mi padre, no hay nada más satisfactorio que recibir esos abrazos sinceros, de los niños que se van felices y agradecidos.
También se une a nuestro equipo de trabajo Manuel Suárez Psicólogo Social y con experiencia en educación ambiental con niños y jóvenes por más de 14 años. Y así vamos hoy en día mostrando a quienes nos visitan la zona del río Guatapurí que hemos cuidado, limpia de todo tipo de contaminación con un hermoso mirador el cual bautizamos el “Rey del Valle” desde donde podemos apreciar “El Corazón del Mundo”, la Sierra Nevada de Santa Marta y contarles que ese río es uno de los más importantes del mundo, que tiene hermosas historias para contar, que debemos cuidarlo y protegerlo porque ahí está nuestro pasado, presente y futuro. Río Guatapurí “El Oro liquido de los Vallenatos”, dice orgullosa Carolina Quintero.

