Un sentimiento de emoción arropó el auditorio Paisaje del Sol que albergó a decenas de niños y adolescentes discapacitados de Valledupar, quienes recibieron 500 paquetes escolares por parte de la organización de los Juegos Parasuramericanos. El rostro de estos chicos demostraba su felicidad mientras revisaban estos kit que se convierten en herramienta fundamental para enfrentar su propio campeonato: el año escolar.
Con la entrega de estos kits, la campaña ‘Todos Somos Útiles’ cerró con broche de oro una maratón de solidaridad que unió a ligas, empresas y ciudadanos. Fue una jornada donde el morral escolar se convirtió en el primer uniforme de una delegación que no busca medallas, sino oportunidades. El acto contó con la presencia de la ministra de Deporte, Patricia Duque Cruz, el director de los Juegos Parasuramericanos, Elmer Jiménez, la secretaria de educación municipal Karol Lobo, entre otras autoridades del sector deporte en el municipio. El evento reafirmó el sentido social de la campaña que promueve la equidad, la participación y el acceso a herramientas educativas para poblaciones priorizadas.

Más que útiles, herramientas de libertad
Los verdaderos protagonistas de este evento fueron esos pequeños que, con sus manos apretando cuadernos nuevos, demostraron que para el talento y el estudio no existen barreras ni límirtes.
«Este es el verdadero legado de los Juegos. No son solo las obras de cemento, es la huella que dejamos en el corazón de nuestra población priorizada», comentó Elmer Jiménez mientras veía las sonrisas que iluminaban el auditorio.
El rugido de un evento que ya se siente

Esta entrega no fue un hecho aislado. Es el preámbulo de lo que vivirá la capital del Cesar del 5 al 16 de julio. Mientras los niños estrenan sus lápices, la ciudad se prepara para recibir a 1.120 atletas de 12 países, quienes se disputarán la gloria en 13 disciplinas paralímpicas entre Valledupar y la subsede de Agustín Codazzi.
La campaña ‘Todos Somos Útiles’ demostró que Valledupar está lista para ser la anfitriona de la inclusión. Fue un esfuerzo colectivo donde cada cuaderno donado se convirtió en un ladrillo para construir ese legado social del que tanto se ha hablado.
Un compromiso que apenas comienza
Al caer la tarde, el Auditorio Paisaje del Sol quedó en silencio, pero en los barrios de Valledupar comenzó una fiesta distinta. 500 familias regresaron a casa con la certeza de que sus hijos cuentan con el respaldo de una organización que entiende el deporte como un vehículo de equidad.
La meta de la campaña se cumplió, pero el desafío mayor sigue en marcha. Valledupar hoy no solo entregó paquetes escolares; entregó un mensaje contundente al continente: aquí, en la capital mundial del vallenato, todos somos útiles y el futuro se escribe con letra de inclusión.
Quienes visiten la ciudad en el desarrollo de estas justas deportivas se darán cuenta que Valledupar no solo sabe de vallenato y de competencia, sino que es una potencia en resiliencia. La ciudad está demostrando que los Juegos Parasuramericanos son, ante todo, una herramienta de transformación humana. Aquí la inclusión no es un discurso, es un cuaderno abierto.
