La Empresa de Servicios Públicos de Valledupar, Emdupar S.A. E.S.P., dio un paso importante en medio de su compleja situación financiera al instalar la primera mesa de diálogo para analizar el panorama económico proyectado para 2026.
El encuentro fue liderado por el agente especial Eduardo Mesa Buitrago y contó con la participación de representantes de la Alcaldía, Asamblea, Concejo, sindicatos, veedores ciudadanos y el Ministerio del Trabajo. El ministro Antonio Sanguino intervino de manera virtual, enviando un mensaje de respaldo a la búsqueda de acuerdos para la recuperación de la empresa.
Un ejercicio de transparencia
Durante la jornada se socializaron las proyecciones financieras de Emdupar para la vigencia 2026, teniendo en cuenta los gastos de funcionamiento y la planta de personal. El agente especial aseguró que el objetivo es administrar “a puertas abiertas” y no tomar decisiones en solitario.
Este gesto ha sido bien recibido por distintos sectores, especialmente en una empresa que atraviesa un proceso de intervención por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos y que ha enfrentado cuestionamientos en el pasado por su situación administrativa y financiera.
Abrir el debate público sobre las cifras es un avance en términos de transparencia. Sin embargo, el verdadero reto será convertir esas conversaciones en decisiones técnicas sostenibles.
¿Cuál es la magnitud del problema?
Aunque en la reunión se hablaron de proyecciones financieras, aún no se han detallado públicamente cifras claras sobre el déficit acumulado, la deuda con proveedores, las obligaciones laborales o los compromisos con entidades financieras.
Tampoco se han explicado con precisión cuáles son los principales factores que han llevado a la empresa a esta situación: ¿altos costos operativos?, ¿problemas en el recaudo?, ¿pérdidas técnicas?, ¿sobredimensionamiento de la planta de personal?, ¿rezagos históricos de administración? Responder estas preguntas será clave para que la ciudadanía entienda no solo que Emdupar está en crisis, sino por qué llegó a ese punto.
El papel de los trabajadores

Uno de los aspectos más visibles en la mesa fue la participación activa de los sindicatos. Los representantes gremiales insistieron en que los trabajadores son la fuerza principal de la empresa y que el talento humano es esencial para su recuperación.
Este punto abre un debate necesario. En procesos de saneamiento financiero, uno de los mayores desafíos suele ser el equilibrio entre la sostenibilidad económica y la protección de los derechos laborales. Cualquier ruta de salvamento deberá buscar un punto medio que garantice estabilidad sin afectar la prestación del servicio.
El ministro Antonio Sanguino fue claro al señalar que la empresa debe consolidarse como patrimonio público y garantizar el derecho al agua potable, así como los derechos de los trabajadores.
Una empresa estratégica para Valledupar
Emdupar no es una empresa cualquiera. Es la única empresa pública de servicios en la ciudad y responsable de un servicio esencial como el agua potable y alcantarillado.
Su estabilidad impacta directamente la calidad de vida de los vallenatos. Una empresa financieramente débil puede traducirse en menos inversión en infraestructura, dificultades para ampliar cobertura o problemas en el mantenimiento del sistema.
¿Qué sigue?
Los asistentes coincidieron en que estas mesas deben tener continuidad y ampliarse a más sectores sociales y económicos del municipio y el departamento.
El anuncio de convocar a “todas las fuerzas vivas” suena prometedor. No obstante, la efectividad del proceso dependerá de que se publiquen cifras claras y actualizadas, se definan metas concretas con tiempos establecidos, se adopten decisiones técnicas, incluso si resultan difíciles y se garantice el seguimiento ciudadano a los acuerdos.
Entre el optimismo y la responsabilidad
La instalación de esta mesa de diálogo representa un mensaje positivo: reconocer la crisis y abrir el debate es mejor que ocultar el problema. Sin embargo, el optimismo debe ir acompañado de responsabilidad fiscal y planeación estratégica.
Salvar Emdupar no será tarea de un solo actor. Requerirá compromiso del Gobierno nacional, autoridades locales, trabajadores y ciudadanía.
El desafío es grande, pero el consenso parece claro: Emdupar debe recuperarse no solo como empresa, sino como patrimonio público al servicio de Valledupar. La pregunta ahora es si las decisiones que se tomen estarán a la altura de esa responsabilidad.
