Históricamente, las Juntas de Acción Comunal (JAC) en Valledupar han sido vistas como figuras de gestión que «tocan puertas» en la Alcaldía o la Gobernación. Sin embargo, este 14 de enero de 2026, la realidad ha dado un giro de 180 grados. Con la apertura de la nueva convocatoria de Fortalecimiento a las Organizaciones Comunales, las juntas han dejado de ser peticionarias para convertirse en ejecutoras directas de obras públicas.
¿En qué consiste el programa?
La Gobernación del Cesar, en articulación con las directrices de desarrollo local de Valledupar, ha habilitado una bolsa de recursos donde cada JAC seleccionada podrá ejecutar proyectos por un valor de hasta $70 millones de pesos.
Este monto representa un avance significativo frente a los $50 millones que se entregaban en años anteriores, ajustándose a la realidad económica y al alza de los materiales de construcción en 2026. Los recursos están destinados a «obras sociales transformadoras»: pavimentación de pequeños tramos (placa huella o concreto), adecuación de salones comunales, parques infantiles y mejoramiento de escenarios deportivos. Este modelo de «Convenios Solidarios» tiene un reto técnico inmenso.


El gobierno departamental aumentó los recursos para que las JAC ejecuten proyectos en beneficio de sus barrios .
Las JAC deben formular sus propios proyectos y asumir los costos de elaboración del diseño. Aunque la Secretaría de Gobierno brinda asesoría técnica, el éxito de la obra depende de la transparencia del comité de trabajo de cada barrio.
El riesgo de que estos recursos se conviertan en «dinero de bolsillo» o se ejecuten con materiales de baja calidad es real. Por ello, la interventoría social de los mismos vecinos será la única garantía de que los $70 millones se vean reflejados en cemento y bienestar, y no en actas incompletas.
La «Economía de barrio»
Lo verdaderamente valioso es el impacto humano y económico. Al ser la JAC la que contrata, se prioriza la mano de obra local. El oficial de construcción, el ayudante y el transportador suelen ser vecinos del mismo sector. El dinero circula dentro del barrio, se fortalece el sentido de pertenencia y, lo más importante, una obra que por licitación tradicional podría tardar años, por convenio solidario puede ejecutarse en meses.
