Valledupar acaba de apagar las velas de su cumpleaños número 476, pero la ciudad no piensa recoger las banderas. Mientras el sol de enero comienza a calentar el asfalto del centro histórico, el despacho del alcalde Ernesto Orozco Durán ha emitido una señal clara: la «Capital Mundial del Vallenato» volverá a ser, oficialmente, una tierra de máscaras, tambores y comparsas. Con laexpedición del Decreto 1182, se autoriza la realización de los Carnavales de Valledupar 2026, una festividad que se tomará las calles desde el 17 de enero hasta el 15 de febrero.
Una apuesta por la decencia y el orden
Lo que diferencia este decreto de los intentos informales de años anteriores es su rigor técnico. La administración no solo ha dado permiso para la fiesta; ha creado una Junta Central del Carnaval, de carácter ad honorem, que funciona como el cerebro operativo del evento. Esta instancia tiene el mandato legal de coordinar junto con la oficina municipal de Cultura, las secretarías de Gobierno, Seguridad y Convivencia, Desarrollo económico, Tránsito y Salud, con el apoyo de la Policía Nacional y los organismos de socorro para asegurar que la celebración sea un ejemplo de civismo y no un foco de desorden.
“Somos conscientes de la necesidad de apoyar manifestaciones culturales que hacen parte de la tradición vallenata y por ello hemos facultado a la junta central del Carnaval para que organice eventos, apruebe recorridos, coordine acciones de seguridad y convoque a todos los vallenatos para que participen masivamente de estos carnavales”, dijo el alcalde Ernesto Orozco.
Desde una perspectiva de investigación social, es vital resaltar el énfasis del decreto en la seguridad humana. Valledupar ha decidido desterrar las prácticas agresivas que empañaron la fiesta en el pasado: el uso de agua, aceite quemado, barro, huevos o cualquier tipo de ácido ha quedado terminantemente prohibido bajo sanciones severas. Es un mensaje directo a la ciudadanía: el Carnaval es un patrimonio inmaterial que se disfruta con respeto, no un «combate» callejero.
Cultura y economía: El motor detrás del color
Para una ciudad que ha crecido más del 20% en población en el último lustro, diversificar su calendario cultural es una movida económica maestra. El Carnaval 2026 no solo busca fortalecer la cohesión social en los corregimientos y barrios populares; es también una estrategia de reactivación para el comercio local y el sector hotelero antes de la gran cita del Festival de la Leyenda Vallenata en abril.

La programación ya perfila hitos como la coronación de la nueva reina, desfiles infantiles y recorridos por los espacios públicos que, vistos desde el aire, muestran a una Valledupar que se moderniza sin soltarle la mano a su herencia caribeña.
Mientras los Jeep Willys ya empiezan a adornarse y los barrios preparan sus reinas, Valledupar nos recuerda que la grandeza de un pueblo reside en su capacidad de celebrar la vida con orden. El Decreto 1182 no es solo un papel; es la llave que abre un mes de cultura, donde el bienestar ciudadano se mide en la sonrisa del que baila y en la tranquilidad del que observa. El Cesar está imparable, y este carnaval promete ser la página de oro que nos devuelva el orgullo de nuestras tradiciones más alegres. ¡Nos vemos en la calle!
