La creciente preocupación por el consumo de sustancias ilícitas en Curumaní volvió a ponerse sobre la mesa tras una columna de opinión del exgobernador Cristian Moreno, quien advirtió sobre el deterioro social que, a su juicio, viene golpeando al municipio desde hace varios años.
En su texto, titulado “¡Curumaní demanda punto de inflexión!”, Moreno plantea una mirada crítica sobre la transformación que ha vivido esta población, al pasar de ser un territorio recordado por su tranquilidad y arraigo comunitario a enfrentar hoy una problemática que afecta de manera directa a familias y jóvenes.
Consumo drogas Curumaní preocupa por su impacto social
El exmandatario centra su advertencia en el aumento del consumo de drogas, una situación que describe como alarmante y cada vez más visible dentro del municipio. Según expone, este fenómeno no solo ha modificado la dinámica social de Curumaní, sino que también ha profundizado escenarios de vulnerabilidad en la comunidad.
Moreno atribuye parte de esta transformación a la expansión de cultivos de coca en zonas de la Serranía del Perijá durante las últimas dos décadas, un proceso que, según sostiene, terminó alterando la vida cotidiana del municipio y facilitando la circulación de sustancias como cocaína y bazuco.
Consumo drogas Curumaní y expansión en el territorio
Uno de los puntos más sensibles de su reflexión es el impacto del problema dentro de los hogares. En la columna, señala que el consumo ya no es una amenaza lejana, sino una realidad que ha penetrado en las familias curumanilenses, afectando a personas del mismo entorno social y comunitario.
El escrito también lanza una crítica a la falta de respuesta institucional frente al crecimiento de esta situación. Para el exgobernador, la crisis exige medidas urgentes que permitan recuperar el tejido social, atender a las personas afectadas y frenar el avance de un fenómeno que amenaza con seguir deteriorando la convivencia en el municipio.
Más allá de la denuncia, la publicación se presenta como un llamado a asumir este momento como un punto de inflexión para Curumaní, en el que autoridades y comunidad deberían actuar de manera decidida para evitar que la problemática siga escalando.