El dengue vuelve a encender las alarmas en Valledupar y en varios municipios del Cesar. Hace un par de semanas las autoridades de salud dieron a conocer que en el municipio se habían presentado alrededor de 300 casos de dengue, sin embargo, en lo que va de 2026, la capital del departamento ya suma más de 600 casos y una muerte que aún está en estudio, mientras el territorio en su conjunto ya supera los 1.400 contagios, según reportes oficiales del sistema de vigilancia en salud.
Las cifras confirman que la región atraviesa un brote activo. Esto significa que el número de casos ha estado durante varias semanas por encima de lo esperado, una situación que no solo refleja el aumento de la enfermedad, sino también las debilidades estructurales que persisten en materia de prevención, saneamiento y educación comunitaria.
Aunque en la última semana se observó una leve disminución en los reportes, las autoridades advierten que no es momento de bajar la guardia. En contextos como este, pequeñas mejoras pueden revertirse rápidamente si se relajan las medidas básicas de control, especialmente en una ciudad con transmisión alta y sostenida como Valledupar.
El panorama se repite en otros municipios del Cesar, donde el dengue golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables. Allí, factores como el almacenamiento de agua sin protección, la acumulación de residuos y la falta de acceso a servicios adecuados siguen facilitando la proliferación del mosquito transmisor.

Sin embargo, la respuesta no depende únicamente del sistema de salud. Expertos coinciden en que el control del dengue empieza en casa, donde las familias deben atender las recomendaciones de las autoridades de salud tales como eliminar aguas estancadas, mantener limpios los recipientes y acudir al médico ante los primeros síntomas puede marcar la diferencia entre un caso leve y una complicación grave.
La lucha contra el dengue no se gana solo con campañas temporales o medidas reactivas. Requiere continuidad, inversión en servicios básicos y, sobre todo, corresponsabilidad ciudadana. Cada criadero que se elimina a tiempo es un contagio menos y una vida que puede salvarse.
