En un momento crucial para la definición del mapa político colombiano de cara a las elecciones de mayo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez y la candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, aterrizaron en Valledupar y se unieron a la candidata al Senado Claudia Margarita Zuleta. El escenario elegido no fue un salón cerrado ni un centro de convenciones privado, sino la plaza del barrio Villa Miriam, un termómetro popular de la ciudad, con lo que se buscó demostrar la vigencia del fervor uribista en la región.
Con dos horas de retraso llegaron en medio de la ovación de miles de uribistas de la región que esperaron para escuchar no solo las propuestas de las candidatas presidenciales y al Senado sino al líder del Centro Democrático

Álvaro Uribe Vélez, quien fue el último en hacer su intervención en medio de una plaza ya casi vacía y a quien se le escuchó en un tono nostálgico agradecer a esta tierra por el apoyo que siempre ha recibido mientras recordaba los puntos claves de su programa de gobierno como la seguridad democrática y los programas sociales, aceptando que no dejó un país perfecto y que durante su gobierno se cometieron errores pero que también nacieron programas que fueron quedando rezagados y hay que retomar con más fuerza.
Un mensaje de unidad en medio de la fractura

La visita ocurrió al término de una semana marcada por la agitación interna dentro del partido tras la reciente solicitud de escisión por parte de sectores cercanos a María Fernanda Cabal. Sin embargo, en Valledupar, el mensaje fue de unidad.
Tanto Uribe Vélez, como la candidata presidencial Paloma Valencia hicieron una radiografía de la actualidad del país y centraron su discurso en los recientes hechos de presunta corrupción del gobierno Petro, la exagerada contratación estatal en tiempos de campañas políticas, la grave situación que se registra en el sector salud y la necesidad urgente de derrotar la izquierda en las urnas y “devolverle la esperanza a Colombia”.
Uribe, fiel a su estilo de «diálogo popular», fue crítico a la gestión económica y social del gobierno actual, lo mismo que de la política de seguridad y del programa La paz total que adelanta Gustavo Petro.
Ambos se dedicaron a recordarle a los presentes en la plaza, el historial público y político del candidato a la presidencia Iván Cepeda, recordando que se reconoce como el sucesor de Petro.
El líder político Álvaro Uribe, Paloma Valencia y Claudia Margarita Zuleta, enfatizaron en el impacto del reciente aumento del salario mínimo, sobre la necesidad de implementar una economía fraterna, una minería sostenible y responsable, darle impulso a la agroindustria pero también hablaron sobre retomar la seguridad democrática ante la situación de orden público que vive el país, tema que resuena profundamente entre los cesarenses que se muestran preocupados por la extorsión, el secuestro, el regreso de la violencia y la inseguridad rural.

La elección de la plaza del barrio Villa Miriam, un sector popular de Valledupar para encontrarse con los cesarenses, denota la intención del partido de retomar el contacto directo con las bases, alejándose de las élites y buscando el voto del ciudadano de a pie.
«Venimos a invitarlos a que apoyen esta propuesta presidencial que quiere apostarle a la economía fraterna, a apoyar con créditos y nuevas oportunidades a los trabajadores informales, a las mujeres cabeza de hogar, a los ancianos, a los jóvenes, mejorando la conexión a Internet y creando el ministerio de educación,cultura y deporte, porque queremos recuperar la confianza que el país ha perdido», afirmó Paloma Valencia.
A pesar del entusiasmo en la plaza, el panorama no es sencillo. Las encuestas más recientes muestran a la izquierda liderando la intención de voto, y a figuras como Abelardo De La Espriella disputando el electorado de derecha. Valledupar se convirtió en una parada obligatoria para medir si el Centro Democrático puede recuperar las curules perdidas en 2022 y si el nombre de Uribe sigue teniendo la fuerza necesaria para endosar votos a su candidata.
