En el cruce de la entrada al barrio Don Alberto, arteria vial que lleva además a otros sectores como Brisas de la Popa, entre otros, el viento que suele llevar el aroma de los mangos se ha visto opacado por un hedor insoportable. Desde hace varias semanas, sus habitantes viven en medio de desechos nauseabundos que son arrojados en algunos lotes enmontados de ese lugar.
Lo que debería ser un espacio para el aire puro o el desarrollo urbanístico en el noroccidente de Valledupar, se ha convertido en el monumento a la desidia. Este paisaje de basuras, no solo le quita la armonía al sector, sino que se ha transformado en el «botadero de confianza» para algunos ciudadanos que, al parecer, olvidaron que vivir en comunidad requiere respeto y cultura.
Un foco de contaminación a cielo abierto
Bolsas plásticas, restos de poda, escombros y hasta animales muertos son el panorama diario que deben soportar los vecinos colindantes. El olor, especialmente en las horas de sol inclemente, se vuelve insoportable, y la proliferación de insectos y roedores ya empezó a pasarle factura a la salud de los niños y adultos mayores de la zona.

Es una estampa triste. Mientras Valledupar lucha por recuperar su brillo como «Ciudad Sorpresa Caribe», puntos críticos como este demuestran que la batalla contra la suciedad no se gana solo con camiones recolectores, sino con educación y conciencia ciudadana.
El llamado es a la conciencia
No podemos señalar únicamente a la administración municipal o a la empresa de aseo. La responsabilidad empieza por casa. Arrojar desechos en un lote vacío bajo la excusa de que «está enmontado» es un acto de irresponsabilidad que afecta el entorno de todos.
«No es más limpia la ciudad que más se barre, sino la que menos se ensucia». Este dicho popular nunca fue tan urgente como hoy en el municipio de Valledupar.
Es importante que la comunidad tenga en cuenta que no se deben contratar los servicios de los llamados «carromuleros» o particulares para deshacerse de sus podas si no se tiene la certeza de que serán llevadas al sitio de disposición final autorizado.
La administración municipal cuenta con normas claras dirigidas a los propietarios de lotes en Valledupar: Los predios urbanos deben estar encerrados y limpios. La maleza alta es el cómplice perfecto para que los inescrupulosos lancen basura y para que la inseguridad eche raíces. Ante el incumplimiento hay sanciones y la opción de la comunidad para realizar denuncias porque el silencio contribuye al deterioro del barrio y a la afectación del entorno urbanístico.
La principal recomendación no solo a los habitantes de esta zona sino a todos los vallenatos, es mantener limpio el frente de sus viviendas, sacar las basuras en los días establecidos para que el vehículo recolector de la empresa Aseo del Norte pueda recogerla, para que en Valledupar se sienta el aroma a limpio y la capital del Cesar vuelva a ser la “Ciudad limpia de Colombia”.
