A pocos días del inicio del Festival Vallenato, Valledupar se llena de señales que anuncian su fiesta más grande. En este sentido, no solo suenan acordeones en las calles, sino que también hablan los muros. Específicamente, en pleno Centro Histórico, un mural dedicado a Rafael Orozco comenzó a captar todas las miradas. De este modo, se confirma que el vallenato también puede contarse con maestría desde el arte urbano.
La obra fue creada por Edison Rodríguez, un talentoso artista bogotano. Al respecto, el muralista decidió rendir homenaje al recordado cantante del Binomio de Oro. Cabe destacar que Orozco es uno de los grandes exaltados en la edición 59 del Festival de la Leyenda Vallenata. Por lo tanto, la pieza ubicada en la calle 6 con carrera 16 une con naturalidad el grafiti y la música tradicional.
Un regalo artístico para Valledupar
Por otra parte, Rodríguez llegó a la capital del Cesar para realizar diversos trabajos profesionales. Sin embargo, al dejarse envolver por el ambiente festivalero, sintió la necesidad de entregar algo especial. Como resultado, encontró en este retrato la mejor manera de expresar su admiración por el intérprete de «Solo para ti». Asimismo, el artista relató que contó con el respaldo inmediato de los residentes del sector para intervenir la pared.
En cuanto a la técnica, el autor mezcla grafiti y muralismo a través de pintura en aerosol y vinilos. De hecho, Rodríguez define su propuesta visual como una estructura en espiral. Aunque la obra aún no está terminada por completo, ya es un punto obligado para fotografías. Efectivamente, los transeúntes se detienen para observar los detalles del rostro del artista homenajeado.
Trayectoria y diseño digital
Igualmente, la historia detrás del mural resalta el recorrido de su creador. Rodríguez aprendió este arte desde los ocho años en las calles de Bogotá. Allí, ha retratado a figuras internacionales como Shakira y Willy Colón. No obstante, esta es la primera vez que lleva a un ícono del vallenato a gran escala. Por consiguiente, esta experiencia tiene un significado emocional muy profundo para su carrera.
Para finalizar, el proceso creativo inicia con un boceto digital en su tableta. Posteriormente, traslada cada trazo al muro con una destreza perfeccionada durante 16 años. En conclusión, el mural de Rafael Orozco demuestra cómo el folclor sigue inspirando nuevas formas de expresión. De esta manera, entre aerosoles y nostalgia, el ídolo vuelve a estar presente en el paisaje de la ciudad.