La muerte de Juan Manuel Rois Fernández, conocido como ‘El Negro’ Rois, enluta a Valledupar y a San Juan del Cesar. Sin embargo, su partida también revive una historia profundamente humana. Se trata del vínculo con uno de los nombres más grandes del vallenato: Juancho Rois. Su deceso, a los 88 años, marca la despedida del padre del célebre acordeonero.
Detalles de su fallecimiento y honras fúnebres
La noticia se conoció la mañana del domingo 12 de abril en el barrio San Carlos de Valledupar. Inmediatamente, la información fue confirmada por el locutor Álvaro Álvarez. Él lamentó públicamente la muerte de quien definió como un “sanjuanero de cepa”.
Por otro lado, la familia informó que la velación se realizará en la Catedral del Ecce Homo de Valledupar. Posteriormente, el sepelio tendrá lugar el martes 14 de abril en San Juan del Cesar. Este municipio fue su tierra natal y el lugar con el que mantuvo un lazo profundo toda su vida.
El vínculo inquebrantable entre padre e hijo
El nombre de Juan Manuel vuelve a resonar unido al de Juancho Rois. A pesar de que su hermana Carmen asumió la crianza del artista, siempre existió una relación afectuosa entre ellos. De hecho, su hermano Humberto Rois afirmó que nunca hubo una mala relación. Juancho siempre sintió un gran amor por su padre.
En este sentido, Juan Manuel nunca dejó de reconocer a Juancho como su hijo. Aunque construyó un hogar aparte, siempre le dio un lugar importante en su corazón. Como resultado, la familia conserva recuerdos muy significativos sobre este lazo afectivo.
El anillo de brillantes: un símbolo de amor
Uno de los recuerdos más especiales es un gesto que adquirió un valor único. Juan Manuel poseía un anillo de brillantes que conservaba con mucho cuidado. Más adelante, esa joya terminó en manos de Juancho Rois. Incluso, el acordeonero lució la joya en diversas grabaciones y carátulas de sus álbumes.
Por consiguiente, la entrega de ese anillo fue interpretada como una prueba de afecto. No fue un simple regalo, sino un sello de su paternidad. Finalmente, con la muerte de ‘El Negro’ Rois, se despide una figura íntima del universo vallenato. Su partida deja un vacío, pero también reabre un capítulo entrañable marcado por la memoria y la sangre.