La Ambición: 234 Mil Millones por un Sueño Verde
El centro de esta estrategia es la controvertida «Concesión Verde», aprobada mediante el Acuerdo 011 en agosto de 2025. La cifra sobre la mesa es monumental para una ciudad intermedia: más de 234.000 millones de pesos destinados a intervenir el arbolado urbano y proteger cuencas hídricas estratégicas durante los próximos 16 años. Desde una óptica positiva, este proyecto intenta saldar una deuda histórica. Valledupar, famosa por sus traspatios llenos de mangos, había descuidado su patrimonio vegetal público. La estrategia busca profesionalizar el mantenimiento de la «infraestructura verde», entendiendo que un árbol en el Caribe no es ornamento, sino salud pública. Si la ejecución cumple lo prometido, la ciudad podría convertirse en un laboratorio urbano de adaptación al cambio climático, exportando un modelo de «silvicultura urbana» al resto del trópico.
¿Privatización de la Sombra?
Sin embargo, el «Ecofuturo» vallenato nace bajo la sombra de la duda legal y social. En noviembre de 2025, un juzgado admitió una demanda de nulidad contra el acuerdo que da vida a esta concesión, alegando irregularidades en su trámite y falta de alineación con el Plan de Desarrollo.
La crítica internacional, acostumbrada a ver este tipo de modelos en otras latitudes, plantea la pregunta incómoda: ¿Se está mercantilizando la naturaleza? Al entregar el mantenimiento de los parques y el río Guatapurí a un operador privado por casi dos décadas, la ciudadanía teme perder la gobernanza sobre sus espacios más sagrados.
Además, proyectos anteriores como la Avenida del Río ya habían encendido las alarmas por priorizar el cemento sobre el ecosistema ribereño, generando escepticismo sobre si esta nueva etapa será diferente.
La Transición Inevitable
Más allá de la polémica jurídica, el telón de fondo es la urgente transición energética. Con la minería de carbón en el corredor del Cesar enfrentando un ocaso global, Valledupar no tiene otra opción que reinventarse. El verdadero «Ecofuturo» no depende solo de quién poda los árboles, sino de cómo la región integra proyectos de energía solar y agroforestería para reemplazar las regalías negras por divisas verdes.Valledupar está jugando sus cartas más altas. La iniciativa de un «Ecofuturo» es valiente y necesaria, pero su éxito pende de un hilo muy fino: la confianza pública. Si la ciudad logra que estos millonarios recursos se traduzcan en grados menos de temperatura y en un río Guatapurí saneado, habrá ganado su lugar en la modernidad. Si falla, solo habrá hipotecado su paisaje. Por ahora, los vallenatos observan, esperando que la sombra de sus árboles no termine teniendo .
