Las declaraciones del compositor samario Dago Orozco volvieron a poner sobre la mesa una inquietud que desde hace tiempo ronda al vallenato: el riesgo de que la búsqueda de impacto inmediato termine debilitando la calidad artística del género.
A través de un video publicado en sus redes sociales, el cantautor cuestionó que varios exponentes actuales estén más concentrados en producir canciones pensadas para circular con rapidez en plataformas digitales que en construir temas con identidad, contenido y permanencia en el tiempo.
Según Orozco, parte del problema radica en que muchos artistas habrían desplazado la esencia musical para enfocarse en fórmulas dirigidas a captar atención inmediata, especialmente en redes como TikTok. En su crítica, advirtió que esa tendencia no solo afecta el nivel de las producciones, sino que también desgasta la relación del público con el vallenato.
El compositor, autor de canciones grabadas por artistas como Alex Manga, Churo Díaz y Peter Manjarrés, aseguró que esa dinámica estaría empujando al género hacia un terreno de superficialidad, en el que se prioriza la reacción momentánea por encima del valor musical de las obras.
La expresión que encendió la polémica
La controversia creció cuando Orozco utilizó la expresión “canciones jopéricas” para referirse a ciertas producciones que, a su juicio, terminan alejando al oyente porque repiten fórmulas sin mayor cuidado temático.
Sin embargo, horas después hizo una precisión. Aclaró que no estaba atacando las canciones alegres o jocosas, sino cuestionando la pobreza de algunas propuestas en términos de intención, contenido y elaboración artística.
El debate de fondo en el vallenato
Con esa aclaración, Orozco insistió en que una canción puede ser divertida, rápida o ligera sin perder dignidad creativa. Para él, el problema no está en el tono festivo, sino en la falta de criterio con la que se estarían elaborando algunas piezas dentro del vallenato actual.
Su pronunciamiento reabre así una discusión de fondo sobre el presente del género: cómo responder a las exigencias del mercado digital sin renunciar a la calidad que históricamente le dio prestigio al folclor vallenato.