Los populares muñecos de Año viejo se volvieron costumbre a finales de los 70’s y en la década de los 80’s en Colombia, cuando las familias se reunían para elaborar una figura con ropa, cartón, papel, relleno de virutas, paja o aserrín y el producto más importante, la pólvora y mientras le dibujaban su cara, lo adornaban con sombreros o cigarros, o mochilas en fin, cada muñeco se hacía de acuerdo al gusto de las familias. La tradición fue creciendo sobre todo en la Costa Atlántica, donde se volvió muy popular hacer los Año viejo representando figuras políticas, artistas, deportistas o cualquier personaje que hubiese sido noticia en el transcurso del año. La prohibición de la pólvora contribuyó a que algunas familias dejaran la costumbre, otras prefieren seguir quemando los muñecos de año viejo, con alguna precaución a la hora de hacerlos estallar, lo cierto es que la tradición se mantiene y en Valledupar son muchos los hogares que adornan el frente de sus casas con estos vistosos muñecos que llaman la atención, sobre todo por su creatividad.
En varios países de Latinoamérica también se aprovecha la celebración de fin de año para unirse y organizar este emblemático muñeco que simbólicamente representa la terminación de un ciclo y el inicio de una nueva etapa, quemando todo lo negativo, lo que no fue bueno durante el año que acaba, como una catarsis en medio de la celebración, mientras algunos se divierten bailando, disfrutando del licor y la comida, con la esperanza de que el nuevo año traiga consigo mejores cosas.
Por todo eso, el muñeco de Año viejo es el Firme de la semana.
