Por primera vez, Valledupar participará con stand propio en la Vitrina Turística de ANATO, el principal encuentro del sector en Colombia. El anuncio, hecho por la Secretaría de Desarrollo Económico, Medio Ambiente y Turismo, marca un paso importante en la estrategia de posicionar a la ciudad como “Ciudad de Eventos” a nivel nacional e internacional.
La decisión no es menor. ANATO reúne a más de 52 mil profesionales del turismo y a más de 1.500 expositores. Es, en términos prácticos, una vitrina donde los destinos compiten por atención, alianzas y oportunidades comerciales. Estar allí significa entrar en la conversación grande del turismo colombiano.

Los asistentes a Anato tendrán la oportunidad de disfrutar de una puesta en escena coherente con la identidad cultural del territorio.
Sin embargo, la pregunta clave no es si la muestra será atractiva sino qué tan estructurada está la estrategia detrás del espectáculo.
El turismo actual no se mueve solo por emoción, sino por planificación: paquetes estructurados, conectividad aérea y terrestre, infraestructura hotelera, rutas organizadas, seguridad y sostenibilidad ambiental. La cultura abre la puerta, pero la logística mantiene al visitante.
La marca “Ciudad de Eventos”
La administración municipal ha planteado una visión clara: consolidar a Valledupar como un destino de eventos más allá del Festival Vallenato. Esa es una meta ambiciosa y pertinente.
El reto está en convertir esa marca en una agenda anual sólida. Un destino de eventos necesita programación constante, coordinación con el sector privado y promoción continua. No basta con una presencia institucional en una feria; se requiere seguimiento posterior, medición de resultados y alianzas efectivas.
Participar en ANATO es una oportunidad histórica, como lo expresó la secretaria María Martha Lacouture. Pero las oportunidades solo se consolidan si se traducen en cifras concretas: aumento en ocupación hotelera, crecimiento en visitas fuera de temporada alta y generación de empleo formal en el sector.

El turismo bien gestionado genera empleo en hoteles, restaurantes, transporte, comercio y servicios culturales. Pero también exige responsabilidad ambiental y respeto por las comunidades locales.
El verdadero examen no será del 25 al 27 de febrero en Bogotá. Será en los meses siguientes. ¿Habrá nuevos convenios con agencias de viajes? ¿Se fortalecerán rutas turísticas rurales? ¿Se capacitará a operadores locales para atender mayor demanda?
La presencia de Valledupar en ANATO es una señal positiva de proyección y confianza institucional. Es un paso que debió darse hace años y que ahora llega en un momento estratégico.
Lo importante es que no sea un hecho aislado, sino parte de una política sostenida de promoción, infraestructura y formación empresarial.
Valledupar tiene con qué competir en el mapa turístico nacional. Ahora el desafío es demostrar que esa identidad cultural puede convertirse en desarrollo económico sostenible y no solo en una buena presentación de feria. Porque el turismo no se mide por aplausos en un stand, sino por bienestar real en la ciudad que se promociona.
