Hay imágenes que valen más que mil discursos políticos. Hoy, en los pasillos de la Gobernación del Cesar, no se habló de contratos ni de obras de cemento; hoy el protagonismo se lo llevó el espíritu. En un acto cargado de simbolismo y profunda devoción, la gobernadora Elvia Milena Sanjuán Dávila dio un paso al frente, no para dar una orden, sino para recibir con humildad la señal de la Santa Cruz.
La escena, que ha conmovido a los funcionarios y visitantes del Palacio Departamental, muestra a la mandataria recibiendo la ceniza de manos del presbítero Enrique Iceda Guerra, una de las figuras eclesiásticas más queridas y respetadas de la Diócesis de Valledupar.
Liderazgo con propósito espiritual

Ver a la máxima autoridad del departamento bajar la cabeza ante el sacerdote envía un mensaje poderoso a la sociedad cesarense: el verdadero poder se ejerce desde la humildad y el reconocimiento de que hay una fuerza superior que guía los destinos de la región.
El padre Iceda, conocido por su cercanía con la comunidad y su trabajo pastoral, impuso la ceniza recordando la frase bíblica que nos iguala a todos: «Polvo eres y en polvo te convertirás». Un recordatorio de que, sin importar el cargo o la jerarquía, la esencia humana es la misma ante los ojos del Creador.
«Es reconfortante ver que nuestra Gobernadora pone sus planes y su administración en manos de Dios. Iniciar la Cuaresma así es un ejemplo de que la fe debe ser el motor de cualquier servicio público», expresó con emoción una de las asistentes a la liturgia.
Un alto en el camino para reflexionar

Este 2026 ha sido un año de ritmo vertiginoso para la administración de Sanjuán, con grandes apuestas en marcha para el departamento. Sin embargo, el gesto de hoy demuestra que, en medio de la vorágine administrativa, hay tiempo para lo fundamental: la conexión espiritual y la pausa reflexiva.
La «cruz de ceniza» en la frente de Elvia Milena Sanjuán no es solo un rito; es un símbolo de renovación y esperanza. Es la promesa de un liderazgo que busca gobernar no solo con la ley en la mano, sino con el corazón dispuesto al servicio y a la rectitud.
Hoy, el Cesar no solo ve a una gobernadora trabajando; ve a una mujer de fe orando por su tierra. Y esa, quizás, sea la mejor noticia para empezar estos 40 días de reflexión y preparación para la Semana Mayor.
