En Valledupar, la discusión sobre el bienestar animal ha ganado cada vez más espacio en la conversación pública. En ese contexto surge el Centro de Bienestar Animal de la ciudad, una iniciativa que busca atender a perros y gatos en situación de vulnerabilidad, promover la tenencia responsable y ofrecer servicios básicos de salud veterinaria. Sin embargo, como suele pasar con los proyectos públicos, su funcionamiento despierta tanto expectativas como cuestionamientos.
De acuerdo con la información difundida por la administración local, el centro brinda atención veterinaria básica, jornadas de vacunación y esterilización, valoración médica y, en algunos casos, atención de urgencias para animales rescatados. También cumple una función educativa, orientando a la comunidad sobre el cuidado responsable de mascotas.
Estas acciones son valoradas por organizaciones animalistas, que reconocen que la ciudad necesitaba una infraestructura dedicada al tema. No obstante, señalan que la oferta aún es limitada frente a la magnitud del problema.

Para beneficiarse, los ciudadanos deben acercarse directamente al centro o inscribirse en jornadas programadas por la alcaldía. En la mayoría de los casos, se solicita llevar documentos básicos de identificación, información del animal y, en el caso de esterilizaciones, cumplir con requisitos previos de salud.
Sin embargo, varios usuarios consultados indican que la información no siempre es clara ni oportuna. “A veces uno no sabe cuándo hay jornadas o cómo agendar una cita”, han comentado los vallenatos en varias oportunidades.
El centro se considera alejado de la zona urbana central y de la mayoría de los barrios residenciales tradicionales. Cercano a sectores como Nando Marín, Lorenzo Morales y el barrio Porvenir, que son los puntos urbanos más próximos antes de entrar a la zona rural. Los usuarios han reconocido que el acceso al lugar puede ser dispendioso ya que hasta el centro de bienestar animal no llegan rutas de transporte urbano y se debe utilizar taxi y debido a la ubicación periférica y retirado de los estratos 1 y 2 del casco urbano principal, la carrera de taxi resulta bastante costosa.
En cuanto a su funcionamiento, el horario de atención suele ser en jornada diurna, de lunes a viernes, con algunas actividades los fines de semana. En distintos momentos se han presentado cierres temporales o reducción de servicios, lo que ha generado incertidumbre entre los usuarios.
La falta de un hogar de paso para animales de calle

Uno de los puntos más críticos es la ausencia de un hogar de paso permanente para perros y gatos en condición de calle. Aunque el centro puede atender casos puntuales, no cuenta con la capacidad ni la estructura para albergar de manera continua a animales abandonados.
Esto es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que en Valledupar no hay cifras oficiales actualizadas sobre la población de animales en situación de calle. Organizaciones protectoras estiman que pueden ser miles, entre perros y gatos, muchos de ellos en condiciones de abandono, enfermedad o maltrato.
“Sin un albergue o una red sólida de hogares de paso, el problema se atiende solo de manera superficial”, explica una voluntaria animalista.
Entre los ciudadanos hay percepciones divididas. Algunos valoran la existencia del centro y destacan que, al menos, ya hay un lugar institucional al cual acudir. Otros consideran que el impacto es todavía limitado.

PIE DE FOTO: En el Centro de Bienestar Animal también se prestan servicios de vacunación canina y felina. FOTO INTERNET
Hay quienes sí han utilizado los servicios y resaltan la atención del personal. Pero también hay críticas relacionadas con la capacidad, la falta de cupos y la dificultad para acceder a citas.
El Centro de Bienestar Animal de Valledupar representa un avance en la política pública de protección animal. Es un primer paso que reconoce una problemática histórica de la ciudad. Sin embargo, los retos son evidentes: ampliar la cobertura, garantizar información clara a la ciudadanía, fortalecer la infraestructura y, sobre todo, avanzar hacia la creación de un sistema de albergue y atención integral para los animales en situación de calle.
El desafío ahora es que esta iniciativa no se quede en una buena intención, sino que se consolide como una política sostenida, con recursos suficientes y participación ciudadana. Solo así podrá responder realmente a las necesidades de los animales y de una comunidad que cada vez exige más compromiso con su bienestar.
