El sistema de alumbrado público de Valledupar enfrenta una situación preocupante. La empresa ESTIV S.A.S. E.S.P., encargada de la operación y mantenimiento del servicio, reveló que las pérdidas por hurtos y actos vandálicos ya superan los 656 millones de pesos, una cifra que no solo afecta las finanzas de la entidad, sino que impacta directamente la seguridad y calidad de vida de la ciudadanía.
Según el informe entregado por la empresa, los daños incluyen 271 luminarias LED de alta tecnología, 13.479 metros de cableado y 320 tapas de cajas de registro, además de otros elementos esenciales para el funcionamiento del sistema. Cada luminaria que desaparece o cada metro de cable que es sustraído deja a oscuras sectores enteros, generando riesgos adicionales para peatones, conductores y comerciantes.
Sectores más afectados
Aunque el fenómeno es generalizado, existen puntos donde la reincidencia es mayor. Entre ellos se encuentran las avenidas Aeropuerto, Los Militares, Brisas de la Popa, Francisco El Hombre, Miami y Canal de Panamá. También parques emblemáticos como el Didáctico, Don Carmelo, Bello Horizonte, Altagracia, Panamá, Sacúdete (Francisco de Paula) y Casimiro Maestre.
En barrios como Porvenir, Valle Meza y Villa Bolivariana, la situación ha sido especialmente crítica, con interrupciones repetidas que afectan la tranquilidad de cientos de familias.

El gerente de ESTIV, Ricardo Henríquez Salas, aseguró que las denuncias ya están en conocimiento de las autoridades y que se trabajará de manera articulada para frenar estos hechos y lograr capturas. Además, hizo un llamado a la comunidad para denunciar cualquier actividad sospechosa, especialmente cuando personas sin identificación manipulen redes o postes en horarios no habituales.
Más que un daño económico
El impacto va más allá de los 656 millones de pesos reportados. El alumbrado público es un componente clave en la prevención del delito. Diversos estudios sobre seguridad urbana han demostrado que calles bien iluminadas reducen oportunidades para el hurto y mejoran la percepción de seguridad.
Cuando una zona queda a oscuras, aumenta la vulnerabilidad. Comerciantes ven disminuir el flujo de clientes, residentes sienten temor al transitar en la noche y los espacios públicos pierden dinamismo.
En términos económicos, el daño también repercute en el presupuesto destinado a mantenimiento y expansión del sistema. Recursos que podrían invertirse en modernización tecnológica o cobertura en nuevos sectores deben destinarse a reponer lo robado.
¿Qué hay detrás del fenómeno?

El hurto de cableado y su posterior comercialización ilegal del cobre plantea un desafío que no solo compete a la empresa operadora, sino también a las autoridades encargadas del control y seguimiento de la cadena de comercialización de estos elementos.
Expertos en seguridad urbana coinciden en que la solución requiere un enfoque integral: vigilancia, investigación judicial, control a establecimientos que compran material reciclable y, sobre todo, participación ciudadana.
El llamado a la corresponsabilidad
Desde ESTIV se insiste en la importancia de la denuncia. La empresa habilitó la línea 3105603784 y recordó que también está disponible el 123 de la Policía Nacional para reportar situaciones sospechosas.
No obstante, el reto es mayor. La protección de la infraestructura pública no puede recaer únicamente en la vigilancia institucional. Se necesita fortalecer una cultura de cuidado colectivo. Cada luminaria destruida no es solo un daño a la empresa; es un perjuicio a toda la ciudad.
Valledupar atraviesa un momento en el que la seguridad urbana es una prioridad. Mantener iluminados sus barrios, avenidas y parques es parte fundamental de esa tarea. Frenar este tipo de delitos no solo significa recuperar dinero, sino preservar espacios seguros y funcionales para todos. La cifra es contundente. La pregunta ahora es si la reacción institucional y ciudadana será igual de firme.
