Lo que para la Registraduría es una «reubicación técnica», para miles de vallenatos es un obstáculo a su derecho al sufragio. La reciente confirmación del traslado de dos de los puestos de votación más emblemáticos de la ciudad —el colegio técnico Upar y el Colegio José Eugenio Martínez— ha encendido las alarmas en los barrios Los Fundadores, Sabanas del Valle y sectores aledaños.
Tras días de rumores, la Registraduría Delegada del Cesar aclaró la nueva hoja de ruta para los comicios de 2026. Los votantes del colegio técnico Upar serán trasladados a la sede de la Universidad Popular del Cesar (UPC) sede Sabanas, mientras que los del José Eugenio Martínez deberán ejercer su derecho en el colegio César Pompeyo Mendoza.
Se estima que más de 10 mil ciudadanos se verán afectados por este cambio, una cifra que podría incidir en los niveles de abstencionismo si no se logra una comunicación efectiva.

César Acuña registrador delegado del Departamento dio a conocer que ”las inscripciones de cédulas para el proceso electoral del Congreso de la República se cerraron el 8 de enero y a partir del 9 de enero al 31 de marzo es el plazo para que los ciudadanos puedan cambiar el puesto de votación para las elecciones de Presidencia de la República”.
El registrador delegado aseguró además que el calendario está fluyendo con normalidad sin contratiempos que puedan afectar la normalidad.
¿Falta de planificación o necesidad técnica?
La polémica radica en la falta de socialización. El líder comunal del del barrio Los Fundadores, Wilmer Ojeda destacó que a pesar de la respuesta de la Registraduría que indica que luego de una inspección ocular en la institucion educativa Técnico Upar se verificó que no cumple con los lineamientos para las votaciones y se encuentra en proceso de ser remodelado, el líder asegura que los habitantes de ese sector llevan años ejerciendo su derecho al voto en ese lugar.
Los líderes han manifestado que el Técnico Upar es un centro geográfico estratégico para adultos mayores y personas con discapacidad de la zona. El traslado a la UPC implica un desplazamiento mayor que, sumado al inclemente sol vallenato y las deficiencias del transporte público, desincentiva la participación.
La Registraduría argumenta que estos cambios buscan implementar tecnología de biometría y reconocimiento facial en espacios con mejor infraestructura conectiva para blindar la transparencia del proceso. Sin embargo, surge la duda: ¿Se priorizó la tecnología sobre la accesibilidad del votante?.
Una oportunidad para la veeduría
A pesar del malestar, este episodio ha despertado un fenómeno de vigilancia ciudadana sin precedentes. Los padres de familia del colegio José Eugenio Martínez, quienes también enfrentan el traslado académico de sus hijos a la Universidad Antonio Nariño por obras de infraestructura, han aprovechado la coyuntura para exigir garantías de transporte escolar y seguridad.
La respuesta de las autoridades ante la presión mediática ha sido la promesa de una feria de información y pedagogía electoral que iniciará en las próximas semanas, buscando que ningún vallenato llegue «perdido» a las urnas en marzo.
